

Sin duda la AAV es la agrupacion con más moral, al menos a título de los que nos gustan las observaciones. Una de las pocas observaciones medianamente decentes de este año recuerdo que fue allá por enero en Orduña: !no había nubes! ni Luna, y además coincidió en sábado, pero eso sí, nos cayó un rocío casi como sirimiri y se quedó pegada la escarcha en los coches (había varios grados bajo cero). Al menos conseguí la mejor temperatura en mi CCD COOKBOOK, llegando hasta los -17ºC.
Por anteriores artículos de esta revista todos sabemos cual es la causa de qué se deposite la humedad en donde más molesta:Nuestro telescopio irradia infrarrojos al cielo sin nubes, se queda más frio que el ambiente y la humedad se licúa delante del objetivo.
Si calentamos el telescopio, necesitaremos mucha energía, consumo que probablemente acusarían nuestras baterias. Por otro lado, la cobertura ha resultado ser ineficaz en estos ambientes tan humedos. La solución más eficaz y cómoda es la que pasaré a describir ahora:
- Cogemos un ventilador de un microprocesador de PC.
- Le pegamos un imán de armario y la chapita del imán la pegamos en el secundario del telescopio.
- Resultado: el aire circulará a través de la lámina de cierre del objetivo igualando su temperatura a la del ambiente y manteniendola completamente seca.
Si nos atenemos a las estadísticas, aproximadamente la mitad de las noches de observación se abortan por culpa del rocío. Los que tengan un refractor siempre pueden optar por el sistema de las resistencias, pues el tamaño del objetivo es menor, o bien introducir aire con un compresor de pecera y un tubito, pero eso todavía no se ha probado.
!TRANSPARENTES OBSERVACIONES!