
Un año más las Leónidas han llegado a su
cita. La lluvia del 2000 no ha sido tan espectacular como la tormenta del pasado
año, aunque tuvo un mayor número de meteoros brillantes. Se cumplió
la predicción horaria de Asher y McNaught para el máximo de la
lluvia observado desde Europa. Para el 2º máximo, observado desde
los EE.UU., la predicción sólo falló en media hora.
El grupo de socios de la A. A. Vizcaína que nos desplazamos a observar
el fenómeno nos encontramos con unas condiciones meteorológicas
bastante desfavorables durante toda la noche, pero al final tuvimos suerte,
y aunque no pudimos observar la lluvia en óptimas condiciones, al final
no quedamos decepcionados.
El martes 14, aprovechando la reunión semanal, organizamos
la salida. Como las predicciones meteorológicas para los días
17 y 18 no eran muy favorables, decidimos que las dos zonas, a 2-3 horas de
coche, con mayores probabilidades de encontrar cielos despejados y con escasa
contaminación lumínica, serían las provincias de Burgos
y Palencia o Zaragoza (en Fuendetodos, a 50 km. al sur de la capital, Mikel
y Ander observaron la tormenta de 1999). La decisión final se tomaría
el mismo día de la salida.
En cuanto al material de observación, principalmente fotográfico,
teníamos nuestras dudas. Una Luna casi llena y muy cerca del radiante
aumentaría las dificultades para observar, tanto visual como fotográficamente,
el fenómeno. Finalmente decidimos utilizar 5 cámaras con objetivos
de 50 mm cargadas con la T-MAX 3200 de Kodak, 3 cámaras de videovigilancia
B/N con objetivo gran angular y videograbadores y una videocámara comercial
con "night-shot" (aumento de sensibilidad en infrarrojo).
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Una leonida captada en video a su
paso por Tauro
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Viernes 17. Como esperábamos, el tiempo en Vizcaya es
pésimo. Tras varias llamadas y consultas de fotos del Meteosat en Internet,
decidimos quedar a las 19:30 en Bilbao. A la citada hora nos juntamos 7 socios;
Mikel, Ander, Emilio, Santi, Jesús, Manu y un servidor. Una vez sopesados
todos los datos meteorológicos tomamos la decisión de dirigirnos
a la provincia de Zaragoza.
Aprovechando una parada en Calahorra llamo por el móvil a Verónica,
miembro de Aranzadi, que junto a otros socios están en su sede. Me comunica
que han hablado con alguien de Zaragoza y que el cielo está despejado,
por lo tanto, también se dirigirán hacia allí. Cuando paramos
en el área de servicio de la capital maña comprobamos con alegría
que el cielo está prácticamente despejado.
Tras un pequeño tentempié nos dirigimos hacia
Fuendetodos, pueblo natal de Goya, situado a unos 50 km. al S.O. de Zaragoza.
Durante el trayecto comienzan a aparecer las primeras nubes.
Mientras recorremos algunas pistas de tierra y piedra -con grave riesgo para
los bajos de nuestros coches- buscando un sitio que nos resguarde del viento,
vemos con amargura cómo poco a poco se va cubriendo todo el cielo. Una
vez situados dimos cuenta de los "bocatas" y demás viandas,
mientras a través de algunos claros observamos algunos meteoros. Nueva
llamada a Verónica; ellos se han dirigido hacia Huesca, pero también
se han encontrado con el cielo cubierto.
A las 03:30 habíamos perdido toda esperanza de que las nubes desaparecieran.
Tomamos la decisión de volver hacia Zaragoza, parece que por aquella
zona el cielo presentaba mejores condiciones. Era una ilusión. Cuando
nos íbamos acercando a la ciudad vimos que lo que parecía un cielo
sin nubes era, en realidad, una capa nubosa situada a mayor altura que la que
teníamos sobre nuestro anterior emplazamiento. Después de unas
vueltas y con la hora prevista para el máximo a punto de llegar decidimos
volver a Bilbao.
A
30 km. de Zaragoza, Ander comenzó a hacernos señales con las largas
y al llegar a un área de descanso de la autopista nos detuvimos para
ver que le pasaba. Cuando bajamos de los coches vimos que en el cielo había
un gran claro -ese era el motivo de su aviso- por el que veíamos Orión,
Tauro, Auriga, Perseo y Casiopea, además de Júpiter y Saturno.
En el cénit estaban Leo y la Luna cubiertos por las nubes. Eran aproximadamente
las 5 de la mañana, comenzaba a notarse el cansancio de toda una noche
en vela, pero como no teníamos nada que perder, nos quedamos un rato
a ver que pasaba. El lugar no era el más adecuado para ver meteoros:
luces de vehículos, un pueblo hacia el Norte, cables de un tendido eléctrico,
etc.
Comenzamos a ver algunos meteoros brillantes, nuestro ánimo empezó
a cambiar. Sacamos las sillas y nos pusimos cómodos. Los meteoros aparecían
con más frecuencia, incluso varios de ellos muy seguidos. La mayoría
eran bastante brillantes, observamos algunos bólidos de magnitud negativa.
El más brillante de la noche atravesó Casiopea y Perseo acabando
su recorrido con una explosión final. Mikel montó su videocámara
y en 20 minutos grabó 11 leónidas. A las 06:45 comenzó
a amanecer y dimos por terminada la observación ya que las nubes habían
tapado gran parte del claro. No pudimos observar el máximo de las 04:45,
pero sí el incremento de actividad que precedió al segundo máximo.
En casi 2 horas de observación con unas condiciones de cielo y oscuridad
mediocres, conseguimos ver más de 70 meteoros.
Aunque no pudimos realizar el trabajo planificado volvimos a casa con la satisfacción
de haber visto una buena lluvia de meteoros. Para algunos de nosotros la mejor...hasta
ahora.
Según el último comunicado de IMO fechado el 19
de noviembre, la noche del 16 al 17 de noviembre la actividad fue la esperada,
excepto por dos picos con una THZ sobre 110 meteoros/h, uno alrededor de las
06:00 TU observado desde Canarias, y el otro alrededor de las 08:00 TU. El día
18, la actividad no bajó de 200 meteoros/h entre la 01:45 y las 08:15
TU.
El primer máximo, previsto para las 03:44 TU, fue alrededor de las 03:46
TU del día 18, con una THZ aproximada de 300 meteoros/hora. El segundo,
previsto para las 07:51 TU del mismo día, fue alrededor de las 07:12
TU, con una THZ aproximada de 450 meteoros/hora. Por lo tanto, la predicción
de Asher y McNaught para el primer máximo se ha cumplido, sin embargo,
para el segundo, el error en la predicción ha sido de unos 30 minutos.