Leónidas 2000: Desde la autopista

Eduardo Rodriguez 


Un año más las Leónidas han llegado a su cita. La lluvia del 2000 no ha sido tan espectacular como la tormenta del pasado año, aunque tuvo un mayor número de meteoros brillantes. Se cumplió la predicción horaria de Asher y McNaught para el máximo de la lluvia observado desde Europa. Para el 2º máximo, observado desde los EE.UU., la predicción sólo falló en media hora.
El grupo de socios de la A. A. Vizcaína que nos desplazamos a observar el fenómeno nos encontramos con unas condiciones meteorológicas bastante desfavorables durante toda la noche, pero al final tuvimos suerte, y aunque no pudimos observar la lluvia en óptimas condiciones, al final no quedamos decepcionados.

La preparación

El martes 14, aprovechando la reunión semanal, organizamos la salida. Como las predicciones meteorológicas para los días 17 y 18 no eran muy favorables, decidimos que las dos zonas, a 2-3 horas de coche, con mayores probabilidades de encontrar cielos despejados y con escasa contaminación lumínica, serían las provincias de Burgos y Palencia o Zaragoza (en Fuendetodos, a 50 km. al sur de la capital, Mikel y Ander observaron la tormenta de 1999). La decisión final se tomaría el mismo día de la salida.
En cuanto al material de observación, principalmente fotográfico, teníamos nuestras dudas. Una Luna casi llena y muy cerca del radiante aumentaría las dificultades para observar, tanto visual como fotográficamente, el fenómeno. Finalmente decidimos utilizar 5 cámaras con objetivos de 50 mm cargadas con la T-MAX 3200 de Kodak, 3 cámaras de videovigilancia B/N con objetivo gran angular y videograbadores y una videocámara comercial con "night-shot" (aumento de sensibilidad en infrarrojo).

Una leonida captada en video a su paso por Tauro

Y llegó el día

Viernes 17. Como esperábamos, el tiempo en Vizcaya es pésimo. Tras varias llamadas y consultas de fotos del Meteosat en Internet, decidimos quedar a las 19:30 en Bilbao. A la citada hora nos juntamos 7 socios; Mikel, Ander, Emilio, Santi, Jesús, Manu y un servidor. Una vez sopesados todos los datos meteorológicos tomamos la decisión de dirigirnos a la provincia de Zaragoza.
Aprovechando una parada en Calahorra llamo por el móvil a Verónica, miembro de Aranzadi, que junto a otros socios están en su sede. Me comunica que han hablado con alguien de Zaragoza y que el cielo está despejado, por lo tanto, también se dirigirán hacia allí. Cuando paramos en el área de servicio de la capital maña comprobamos con alegría que el cielo está prácticamente despejado.

Aparecen las nubes

Tras un pequeño tentempié nos dirigimos hacia Fuendetodos, pueblo natal de Goya, situado a unos 50 km. al S.O. de Zaragoza. Durante el trayecto comienzan a aparecer las primeras nubes.
Mientras recorremos algunas pistas de tierra y piedra -con grave riesgo para los bajos de nuestros coches- buscando un sitio que nos resguarde del viento, vemos con amargura cómo poco a poco se va cubriendo todo el cielo. Una vez situados dimos cuenta de los "bocatas" y demás viandas, mientras a través de algunos claros observamos algunos meteoros. Nueva llamada a Verónica; ellos se han dirigido hacia Huesca, pero también se han encontrado con el cielo cubierto.
A las 03:30 habíamos perdido toda esperanza de que las nubes desaparecieran. Tomamos la decisión de volver hacia Zaragoza, parece que por aquella zona el cielo presentaba mejores condiciones. Era una ilusión. Cuando nos íbamos acercando a la ciudad vimos que lo que parecía un cielo sin nubes era, en realidad, una capa nubosa situada a mayor altura que la que teníamos sobre nuestro anterior emplazamiento. Después de unas vueltas y con la hora prevista para el máximo a punto de llegar decidimos volver a Bilbao.

Observación desde la autopista

A 30 km. de Zaragoza, Ander comenzó a hacernos señales con las largas y al llegar a un área de descanso de la autopista nos detuvimos para ver que le pasaba. Cuando bajamos de los coches vimos que en el cielo había un gran claro -ese era el motivo de su aviso- por el que veíamos Orión, Tauro, Auriga, Perseo y Casiopea, además de Júpiter y Saturno. En el cénit estaban Leo y la Luna cubiertos por las nubes. Eran aproximadamente las 5 de la mañana, comenzaba a notarse el cansancio de toda una noche en vela, pero como no teníamos nada que perder, nos quedamos un rato a ver que pasaba. El lugar no era el más adecuado para ver meteoros: luces de vehículos, un pueblo hacia el Norte, cables de un tendido eléctrico, etc.
Comenzamos a ver algunos meteoros brillantes, nuestro ánimo empezó a cambiar. Sacamos las sillas y nos pusimos cómodos. Los meteoros aparecían con más frecuencia, incluso varios de ellos muy seguidos. La mayoría eran bastante brillantes, observamos algunos bólidos de magnitud negativa. El más brillante de la noche atravesó Casiopea y Perseo acabando su recorrido con una explosión final. Mikel montó su videocámara y en 20 minutos grabó 11 leónidas. A las 06:45 comenzó a amanecer y dimos por terminada la observación ya que las nubes habían tapado gran parte del claro. No pudimos observar el máximo de las 04:45, pero sí el incremento de actividad que precedió al segundo máximo. En casi 2 horas de observación con unas condiciones de cielo y oscuridad mediocres, conseguimos ver más de 70 meteoros.
Aunque no pudimos realizar el trabajo planificado volvimos a casa con la satisfacción de haber visto una buena lluvia de meteoros. Para algunos de nosotros la mejor...hasta ahora.

Leónidas 2000. Resultados provisionales

Según el último comunicado de IMO fechado el 19 de noviembre, la noche del 16 al 17 de noviembre la actividad fue la esperada, excepto por dos picos con una THZ sobre 110 meteoros/h, uno alrededor de las 06:00 TU observado desde Canarias, y el otro alrededor de las 08:00 TU. El día 18, la actividad no bajó de 200 meteoros/h entre la 01:45 y las 08:15 TU.
El primer máximo, previsto para las 03:44 TU, fue alrededor de las 03:46 TU del día 18, con una THZ aproximada de 300 meteoros/hora. El segundo, previsto para las 07:51 TU del mismo día, fue alrededor de las 07:12 TU, con una THZ aproximada de 450 meteoros/hora. Por lo tanto, la predicción de Asher y McNaught para el primer máximo se ha cumplido, sin embargo, para el segundo, el error en la predicción ha sido de unos 30 minutos.