
Se cuenta que Copérnico se lamentaba en su lecho de muerte de no haber podido ver nunca al planeta Mercurio; y ya los griegos lo personalizaron en Hermes, el correo de los dioses, que con alas en los pies se movía rápidamente siendo difícil verle.
De
todos los planetas conocidos desde la antigüedad y visibles sin ayuda óptica,
Mercurio es sin duda el más difícil de observar; pues aunque su
brillo puede superar al de Saturno y al de Marte, no se puede ver nunca en plena
noche debido a que se encuentra cerca del Sol. Por ello solo puede ser visto
en los crepúsculos a poca altura sobre el horizonte y en los días
en que su elongación (separación angular con el Sol visto desde
la Tierra) es máxima, y siempre que la zona del horizonte por la que
aparezca se encuentre muy limpia.
Si queremos localizar este planeta deberemos elegir por lo tanto los días próximos a su máxima elongación Este en que se verá en el crepúsculo vespertino después del ocaso del Sol, sobre el horizonte Oeste más o menos por la zona por la que se ocultó el Sol, o bien en su máxima elongación Oeste en que aparecerá en el crepúsculo matutino sobre el horizonte Este.
Debido a la confusión que podría provocar esta aparente contradicción ESTE-OESTE en la nomenclatura, conviene recalcar que se denomina elongación Este porque el planeta está en nuestro cielo al Este del Sol; por lo tanto su ocaso se producirá después que el del Sol; por un lugar del horizonte próximo (es decir por el horizonte OESTE), y será visible al anochecer.
A
lo largo del año se producen 6 o 7 máximas elongaciones de Mercurio;
concretamente en 2001 corresponden a las siguientes fechas y amplitudes:
Máxima elongación Este:
28 de Enero (18.5º)
22 de Mayo (22.5º)
18 de Septiembre (26.5º)Máxima elongación Oeste:
11 de Marzo (27.5)
9 de Julio (21º)
29 de Octubre (18.5º)
Pero como se ve en los datos, no todas ellas son igualmente favorables. Debido a que la órbita del planeta es bastante excéntrica sus máximas elongaciones tienen diferente amplitud: desde 18 º si estuviera justamente en el perihelio (y la máxima elongación se produciría en febrero si es oriental o en septiembre si es occidental ) hasta 28º en el afelio (en que se produciría en agosto si es oriental o en abril si es occidental) que teóricamente serían las mejores, aunque lógicamente no todos los años se producen las máximas elongaciones en esas fechas. Esto se puede apreciar en el gráfico 2.
Hay otro factor no obstante aún más importante que la amplitud de la elongación, y es la inclinación de la eclíptica respecto al horizonte, tal como se representa en siguiente gráfico. Si queremos ver a Mercurio al atardecer en una de sus m.e. Este tendremos en cuenta que respecto a nuestro horizonte Oeste el ecuador celeste forma un ángulo igual a colatitud (en Bilbao 46º 40') pero la inclinación de la Eclíptica varía con el paso de los días y las horas. Al ponerse el Sol en el Equinoccio de primavera la inclinación es máxima (en Bilbao 61º 7') al sumar la inclinación del ecuador a la inclinación de la Eclíptica respecto a éste que es de 23º 27', y es mínima en el equinoccio de otoño (En Bilbao 23º 13´).
La
situación en el horizonte Este si queremos ver a Mercurio en el crepúsculo
matutino es la contraria. Como se ve en el gráfico 3, a igual amplitud
de elongación la diferencia de altura del astro sobre el horizonte es
enorme (posiciones A y B), y por ello las máximas elongaciones vespertinas
más favorables se producen al comienzo de la Primavera y las mejores
matutinas al principio del Otoño.
Desgraciadamente para los observadores del hemisferio Norte estas fechas coinciden con elongaciones de pequeña amplitud, y los observadores del hemisferio Sur tienen más suerte al coincidir las dos circunstancias favorables. En nuestro caso en que los dos factores (amplitud de la elongación e inclinación de la eclíptica) nunca son favorables a la vez, el segundo tiene mucha más importancia, por lo que si queremos ver a Mercurio al atardecer, la mejor ocasión del año será la máxima elongación que se produzca en la fecha más próxima al mes de Marzo.
Hay otros dos factores no tan importantes que son, por una parte la latitud eclíptica de Mercurio, cuya órbita está inclinada 7º respecto a la nuestra, que añadiría algún grado más a la altura sobre el horizonte en las elongaciones occidentales de noviembre o diciembre y en las orientales de abril debido a la situación de los nodos ascendente y descendente respecto a la órbita de la Tierra.
Y por otra parte debemos tener en cuenta la magnitud o brillo del planeta que depende de su fase y en menor medida de su distancia a la Tierra. Como en las máximas elongaciones orientales la fase está disminuyendo, unos días antes de la mejor situación teórica puede ser más fácilmente localizable por su mayor brillo, y lo contrario ocurre en las elongaciones occidentales.
Como resumen, para intentar localizar a Mercurio desde nuestra latitud , buscaremos en las efemérides la máxima elongación oriental más cercana al equinoccio de Primavera, y observaremos desde un lugar con el horizonte Oeste bajo y despejado buscando con unos prismáticos; y una vez localizado, intentaremos verlo a simple vista. Si la máxima elongación es antes del 21-3, unos pocos días después de la misma la situación será algo mejor. Si la máxima elongación se produce después del 21-3, observemos unos días antes de la misma, con la ventaja añadida a una mejor situación que el brillo es algo mayor. La situación es recíproca si queremos madrugar en fechas próximas al equinoccio de Otoño.
En este próximo año 2001 la mejor oportunidad la tendremos en fechas próximas al 22 de mayo (mejor los días anteriores). A decir verdad no hay ninguna m.e. oriental cerca del equinoccio, y las más próximas se producen el 28 de enero y la mencionada del 22 de mayo. En estos casos de casi equidistancia siempre será mejor la posterior pues su amplitud (segundo factor en importancia) es mayor. De todas formas no son situaciones excesivamente buenas, ya que ambas están a unos dos meses del equinoccio de primavera; pero teniendo en cuenta las veleidades de nuestra climatología quizás sea mejor disponer de dos oportunidades mediocres, que de una muy buena y que no coincida con días de buen cielo con horizonte despejado.
Damos aquí dos gráficos con la posición de Mercurio 45 minutos después de la puesta de Sol en nuestra latitud, sobre un horizonte teórico en las fechas mencionadas. Las estrellas que aparecen quizás no nos servirán de referencia, pues a esa hora no serán observables, pero sí la posición de algún otro planeta, los puntos cardinales y la Luna. En el caso de la elongación de enero, tendremos en la Luna una magnífica aliada el día 26 pues se encontrará muy cerca de Mercurio. Después de localizar el débil creciente de dos días, casi a su lado podremos ver a Mercurio. En el caso de la elongación de Mayo nos puede ayudar Júpiter, que aunque más cerca del horizonte, su magnitud puede hacerlo visible.
Para los madrugadores la oportunidad se presenta los días próximos al 29 de Octubre como se ve en el 3º de estos gráficos, donde además se presenta en conjunción con Venus, lo que hará muy fácil su localización. Otra oportunidad que no deberíamos perdernos se produce el 9 de Julio, que aunque es la peor de las 4 mencionadas ofrecerá una preciosa vista del cielo matutino con la presencia además de Venus, Júpiter y Saturno cerca del horizonte Este.
Y si no nos importa viajar, en el hemisferio Sur las condiciones son muchísimo mejores que las nuestras. Concretamente el mejor lugar será el trópico de Capricornio al amanecer en una elongación occidental en marzo (o al anochecer en una elongación oriental de Septiembre), en que la eclíptica es casi perpendicular al horizonte. ¡Para ver bien a Mercurio hay que viajar al Sur! Concretamente este próximo año la situación en fechas cercanas al 11 de marzo de madrugada es inmejorable, como se puede ver y comparar en el último gráfico.
Aunque tan extrañas sean las circunstancias que determinan la posición de Mercurio en nuestro cielo, más lo son las que se producen en el cielo de Mercurio debido a las características peculiares de sus movimientos y su elevada excentricidad. Un planeta donde cada día dura dos años, donde en pleno día se ven las estrellas y a lo largo del mismo se ve al Sol recorrer las constelaciones zodiacales lo que dejaría en vergüenza a los astrólogos; y algunos lugares del planeta desde donde cada día se producen dos puestas de Sol consecutivas. Todo ello se tratará en un próximo artículo sobre movimientos planetarios y duración del día.
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28-1-2001 18:02 UTC Desde Bilbao 45
min. después de la puesta de Sol
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22-5-2001 20:20 UTC Desde Bilbao 45
min. después de la puesta de Sol
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9-7-2001 04:05 UTC Desde Bilbao 45 min.
antes de la salida del Sol
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29-10-2001 06:05 UTC Desde Bilbao 45
min. antes de la salida del Sol
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11-3-2001. 5:22 h.solar. T. Capricornio.
45 min. antes de la salida del Sol
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