![]() |
AAV-BAE | BOLETIN GALILEO 17 | Menu | |
|
De Galileo al Hubble Nahum Mendez Chazarra |
||||
|
"ANNO DOMINI MDCIX. Aqueste mismo amanecer he podido escuchar mientras caminaba por las angostas y oscuras calles de la ciudad que ahora moro, cómo unos mercaderes venecianos recién llegados de las frías tierras del norte, relataban un objeto capaz de perfeccionar nuestra propia vista acercándonos los objetos que, distantes a la nuestra, encontráranse sin obstáculo por en medio. No sé si a mi paso, y yo motivo de escarnio siendo, han decidido lanzar tal falacia o tan solo se han limitado a decir la verdad con la que ellos contaban. Afirmaban que con tan solo dos lentes de pulido cristal, que tal vez pueda pedir prestadas a alguno de mis sabios amigos que de aquesta manera viven, intentando mejorar nuestra visión de cuanto nos rodea en el cambiante mundo, colocadas paralelamente y acercándolas o alejándolas según queramos una buena visión del objeto que vayamos a observar. Quizás haya de probarlo tan solo por la propia curiosidad que en mi causa tal artilugio".
|
|
... Y desde el siglo XVII hasta el siglo XX ha cambiado radicalmente la visión no solo del mundo y del intramundo del que estamos formados, sino del universo que nos rodea, en parte gracias al uso de instrumentos ópticos como el microscopio y el telescopio y, por supuesto, de personas con ganas de avanzar hacia delante a pesar de sufrir el riesgo de ser condenados por sus ideas. Y desde entonces hasta nuestros días no solo han avanzado los pensamientos, sino también esos instrumentos que a veces parecen, y otras no, hacernos la vida más fácil. Del primer telescopio hasta la construcción del Telescopio Espacial Hubble han pasado aproximadamente unos tres siglos, los suficientes como para llevar un paso más lejos nuestros lugares de observación: De la Tierra al Cielo. Desde mucho antes que el hombre pudiese subir al espacio y colocar un telescopio allí, los astrónomos siempre habían soñado la posibilidad de situar un telescopio en órbita terrestre. Esta idea fascinó sobre todo a un científico y pensador alemán llamado Hermann Oberth, que describió las ventajas que tendría el telescopio espacial con respecto a los observatorios terrestres, pero no se comienza a barajar la construcción de un instrumento de semejantes características hasta cuando, a finales de los años cuarenta se comienzan a lanzar los primeros cohetes y globos sonda de prueba con sensores capaces de recoger informaciones útiles para la ciencia. Dos décadas después, en 1962, cuatro años después de la creación de la NASA y un año después del lanzamiento al espacio del primer cosmonauta, un grupo de estudio de la Academia Nacional de las Ciencias propuso oficialmente por primera vez la construcción de un gran telescopio espacial óptico. Posteriormente, en 1965, se volvió a proponer la idea de un telescopio espacial con un espejo de unos tres metros y con unos objetivos científicos definidos. Mientras tanto, el Orbiting Space Observatory 1, que había despegado a finales de los 60 no paraba de proveernos de datos de interés científico sobre nuestra galaxia, mostrando a la comunidad cientifica que un telescopio en órbita sería útil, pero se prestó muy poca atención con la excusa de que construir un telescopio en la Tierra es mucho más barato y fiable que lanzarlo al espacio. Ya a principios de los 70, se creó un comité para determinar los objetivos científicos que podría tener un hipotético telescopio espacial, incluyendo asimismo todos los detalles técnicos necesarios y los retos tecnológicos a superar para la construcción de este. En 1975, la ESA se unió al proyecto y en 1977 el Congreso Americano dio los recursos económicos necesarios para la construcción del telescopio. Con todos los tramites burocraticos casi acabados, la NASA dio la responsabilidad sobre el desarrollo y la construcción del telescopio al Marshall Space Center y para el desarrollo de los científicos instrumentos y el control de tierra eligió al Goddard Space Flight Center. Posteriormente, se eligió a Perkin-Elmer Corporation para el desarrollo del sistema óptico y los sensores de guía y a Lockheed Missiles and Space Company fue seleccionada para la producción del manto protector exterior y del módulo de sistemas de soporte (sin el que la nave no funcionaria), así como también el montaje y el acabado del telescopio. Mientras tanto la ESA se encargaría de los paneles solares y un instrumento científico por el 15% del tiempo de observación. En 1983 se decidió nombrar al telescopio "Hubble" por el astrónomo Americano Edwin Hubble, cuyas observaciones de las estrellas variables en galaxias lejanas confirmaron que el Universo se encontraba en expansión, apoyando la teoría del "Big Bang". El Goddard Space Flight Center necesitó una ampliación ya que, hasta el momento de la construcción del Telescopio Espacial se había dedicado al control de satélites sin pilotar, pero el Telescopio Espacial era tan sumamente complejo que necesitó la construcción de dos nuevos edificios solo para el control de este. El Space Telescope Science Institute se encuentra en una nueva instalación creada cerca del Departamento de Hopkins de Física y Astronomía. Este organismo se encarga de la planificación de las observaciones y de la selección de las propuestas enviadas que envían diferentes astrónomos del mundo y donde se reciben los datos una vez procesados para su uso. El Centro de Operaciones del Telescopio Espacial fue creado el 1985
como las instalaciones de control de Tierra. La agenda de observaciones
creada por el STSCI sería después trasladada a estas instalaciones
para ser convertidas en comandos informaticos para su transmisión
al telescopio y, tras las observaciones de este, enviar los datos al Centro
de Operaciones para convertir los datos recibidos en un formato usable
por el STSCI. Después del lanzamiento, pasó lo que no tenia que pasar: El Hubble sufría un defecto en su "vista" y tenía que ser corregido porque si no las observaciones no tendrían la calidad suficiente, así que, en 1993, una misión de salvamento se aventuró a realizar una de las operaciones oculares más difíciles y peligrosas de cuantas se habían realizado, pero esta primera misión de servicio, lejos de ser un fracaso fue un éxito y hoy contamos con las mejores observaciones gracias a la idea de unos científicos y a la pericia de unos astronautas. La vida útil del Telescopio Espacial Hubble se estima en unos 20 años aproximadamente, hasta que sea reemplazado por el próximo Telescopio Espacial de Próxima Generación, pero si hay nuevos recortes presupuestarios, nuevas cancelaciones llevadas a cabo por la administración Bus, ¿Quién sustituirá al ojo del Hubble? Nadie lo reemplazará, solo que este descansará para dar paso a una nueva generación, igual que Galileo lo hizo. Todos dormimos esperando al nuevo día, ellos, en cambio, duermen en la eternidad de nuestro pensamiento, en nuestra historia, esperando nunca a desaparecer ni en silencio ni sin dejar huella dentro de esa extraña forma de vida con una memoria perecedera y degradable llamada humanidad. Estén donde esten, siempre, sus descubrimientos ideas y pensamientos nos habrán ayudado a avanzar más allá que ellos lo hicieron, como los peldaños de una escalera que no tiene fin... |