Diagrama de Hertzsprung-Russell (H-R)

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4. Secuencia Principal.
Llamamos secuencia principal a la zona del diagrama H-R que va desde
la parte inferior derecha a la parte superior izquierda y que contiene
las estrellas en su etapa de combustión del hidrógeno. Dependiendo
de su masa las estrellas se sitúan en la secuencia principal de
la siguiente forma:
a) Estrellas con masa superior a 2 masas solares.
Fusionan el H mediante el ciclo CNO con un ritmo muy rápido. Se
sitúan en la parte superior de la secuencia principal abandonándola
en un corto periodo de tiempo (10 millones de años).
b) Estrellas con masa igual o inferior a 2 masas solares.
Fusionan el H mediante el ciclo p-p con un ritmo muy lento. Se sitúan
en la parte inferior de la secuencia principal abandonándola en
unos 10.000 millones de años.
5. Estrellas de masa media.
Tras avanzar por la secuencia principal, cuando la estrella ya casi
ha consumido la totalidad del hidrógeno, el núcleo se contrae
y aumenta la temperatura interior debido al colapso. A medida que esto
ocurre, la capa exterior de la estrella se expande y se enfría
rápidamente. La estrella se convierte en una gigante roja. En el
caso del Sol, el diámetro se expandirá lo suficiente como
para engullir a los planetas internos.
Cuando el helio formado en el núcleo se fusiona completamente
para formar carbono, la estrella se volverá muy inestable y se
producirán una serie de expansiones y contracciones que expulsaran
la atmósfera de la estrella al espacio, produciéndose una
nebulosa planetaria. Son este nombre se conocen las nubes de aspecto redondeado
que envuelven algunas estrellas. Una nebulosa planetaria tiene una masa
de unas pocas décimas de la masa solar, un diámetro de aproximadamente
1 año-luz y se expande a unas decenas de kilómetros por
segundo.
El resto de la estrella inicial dará lugar a una enana blanca
que representa el último estadio de evolución de las estrellas
de masas pequeñas y medianas. Las enanas blancas no generan energía
por ningún mecanismo, por ello, parte de la energía se va
en forma de luz y la estrella se va enfriando y apagando lentamente hasta
hacerse invisible.
El diámetro de la enana blanca oscila entre los 4.000 y los 2.800
km. y su temperatura se sitúa entre los 100.000K y los 4.000K.
Su masa es muy pequeña y puede ser de entre 0'2 a 1'4 masas solares.
6. Estrellas masivas.
Se denominan así a las estrellas cuya masa es mayor a 10 masas
solares, por lo que gastan energía más rápidamente
y permanecen menos tiempo en la secuencia principal.
Tras envejecer y acabarse el hidrógeno, la temperatura interior
aumenta debido al colapso gravitatorio, haciendo que el núcleo,
compuesto de helio, entre en fusión, mientras que a su alrededor
existe una capa en la que aún se fusiona hidrógeno.
Cuando el helio se fusiona se convierte en carbono y el núcleo
se comprime aumentando su temperatura hasta los 900 millones de grados.
En esta etapa comienzan otras reacciones nucleares a base de capturar
núcleos de helio para formar otras especies químicas. La
fusión del carbono proporciona menos energía que las anteriores,
por lo que el ritmo de este proceso aumenta considerablemente.
En torno a los 1.700 millones de grados se produce el proceso de fusión
del neón, que solamente dura un año. Después se fusiona
el oxígeno a 2.300 millones de grados, en tan sólo 6 meses.
Finalmente entra en fusión el silicio, que dura un día a
una temperatura de 4.000 millones de grados.
Tras el silicio, y en diferentes procesos más complejos, se producen
elementos como azufre, cloro, potasio, calcio, titanio, manganeso y hierro.
El núcleo más estable es el de hierro, que no reacciona,
con lo que la generación de energía va disminuyendo.
Pero no menos interesante son las capas externas de las estrellas en
las etapas comentadas. Ésta no ha parado de aumentar su tamaño,
con una temperatura superficial de unos 4.000K y de color rojo. En el
interior de la estrella tenemos diversas capas en las que se producen
todas las reacciones de fusión comentadas anteriormente. Es decir,
el núcleo se está convirtiendo completamente en hierro,
y a su alrededor hay una capa de silicio, envuelta por una capa de oxígeno
y así sucesivamente hasta la capa exterior compuesta por hidrógeno.
Cuando el núcleo se vuelve de hierro inerte, la gravedad se encuentra
sin oposición y el núcleo se colapsa en unas décimas
de segundo. En estas condiciones, el hierro es capaz de desintegrarse
en núcleos de helio. El núcleo se compone de protones, neutrones
y electrones a alta densidad, lo que provoca que un protón y un
electrón reaccionen para crear un neutrón y un neutrino.
Los neutrinos escapan de la estrella a la velocidad de la luz, llevando
gran parte de la energía. Cuando la materia del núcleo estelar
se compone principalmente de neutrones y la densidad del mismo es similar
a la que existe dentro de un núcleo atómico, aparece la
presión de degeneración de los neutrones, que se opone al
colapso gravitatorio.
Pero cuando el núcleo alcanza una densidad 300 veces superior
a la del núcleo atómico, la estrella compuesta de neutrones
rebota, produciéndose una onda de choque que alcanza una velocidad
de 40.000 km/s. Se produce lo que se conoce como Supernova, un fenómeno
muy violento con una enorme liberación de energía y un gran
aumento de luminosidad.
Una supernova desprende en 10 segundos, 100 veces más energía
que el Sol en toda su vida. El resto de la estrella se esparce por el
espacio formando una nebulosa difusa.
En el caso de las estrellas gigantes, queda un residuo compacto tras
la explosión: una estrella de neutrones. Su masa puede variar entre
1'4 a 3 masas solares, pero su densidad es increíblemente alta:
1000 millones de toneladas por cm³. Su temperatura superficial es
de 10 millones de grados, pero su pequeñez las hace casi invisibles.
Cuando el núcleo termina de colapsarse, la estrella de neutrones
empieza a girar rápidamente, del orden de una vez cada 4'3 segundos
a 1000 veces por segundo. Entonces la estrella emite ondas de radio que
pueden detectarse desde la Tierra, recibiendo el nombre de púlsar.
Con el tiempo los púlsares se van frenando de manera que sólo
viven unos pocos millones de años.
Si la estrella es una supergigante, se forma una estrella de neutrones
que supera las 1'8 masa solares, por lo que ninguna fuerza podrá
detener el colapso de núcleo. Este se comprime hasta tal magnitud
que podríamos decir que ya no existe, pero el campo gravitatorio
aún permanece y ello sólo es posible si hay masa. Se dice
que su densidad es infinita y la atracción gravitatoria es tan
fuerte que ni siquiera la luz puede escapar. A la zona del espacio así
creada se le denomina agujero negro.
Pero. ¿qué ocurre con los restos nebulosos tras la explosión
de la supernova?
Ya hemos comentado que las supernovas expulsan material al espacio.
Por un lado, el material está enriquecido con elementos químicos
producidos a lo largo de la vida de la estrella y en la misma explosión.
Esto hace que la composición del Universo sea cada vez más
rica y variada.
Por otra parte, la violencia de la supernova altera el medio interestelar
cercano. Cuando los frentes de la onda de choque alcanzan otras nubes
interestelares, son capaces de alterarlos gravitatoriamente, haciendo
que se colapsen y comiencen a formarse nuevas estrellas.
7. Agrupaciones estelares.
Pero las estrellas no se forman aisladamente, sino que nacen en grupos
los cuales tienden después a dispersarse. Podemos distinguir dos
clases de agrupaciones estelares: los cúmulos estelares o abiertos
y los cúmulos globulares.
Los cúmulos abiertos o galácticos. Son agrupaciones de
estrellas físicamente relacionadas entre sí al haber nacido
de la misma nube molecular. Pueden estar formados desde unas pocas estrellas
hasta centenares de ellas. A dichas estrellas se dice que son de la población
I ya que tienen un alto porcentaje de metales.
Cuando el cúmulo es joven, las estrellas están rodeadas
de una nebulosidad -restos de la nube molecular primigenia- como podemos
ver en las Pleiades. Cuando un cúmulo abierto es antiguo sus estrellas
no tienen nebulosidades y las más luminosas son las que presentan
un color rojo o anaranjado. La forma de estos cúmulos es variada
y sus estrellas tienden a dispersarse en el orden de una estrella cada
100.000 años. Se encuentran en el plano de la galaxia.
Los cúmulos globulares son objetos esféricos muy compactos
que poseen entre 50.000 y un millón de componentes ligados por
una fuerte atracción gravitatoria, de manera que no se dispersan.
El diámetro medio de estos objetos es de 90 años-luz y se
encuentran en el halo de la galaxia formando una nube esférica
alrededor de ésta.
Las estrellas que forman los cúmulos globulares son poco masivas,
pobres en metales (población II), rojizas y frías, a diferencia
de los cúmulos abiertos que están formados por estrellas
azules y luminosas.
Los cúmulos globulares alcanzan edades de varios miles de millones
de años, por lo que no es extraño encontrar en su interior
púlsares y enanas oscuras.
Por último, nos referiremos a las estrellas cuando ya se han
dispersado de los cúmulos estelares. Las estrellas aisladas, como
nuestro Sol, apenas constituyen la mitad de las que podemos observar,
la otra mitad son estrellas binarias o múltiples.
Un sistema binario, o estrella doble, puede definirse como un par de
estrellas físicamente asociadas por mútua atracción
gravitatoria. Pueden clasificarse en tres tipos:
a) Visuales: cuya naturaleza se descubre por medio de la observación
con instrumentos ópticos.
b) Espectroscópicas: se detectan gracias a las variaciones de
la velocidad radial de las estrellas que lo forman.
c) Eclipsantes: se producen variaciones de brillo en el conjunto debido
a que una estrella oculta a la otra.
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