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Supernovas (I)
Eduardo Rodriguez eduardo_r@aavbae.net

Un poco de historia

Sólo 6 supernovas han podido ser observadas a simple vista en los últimos 1000 años. Existen datos dudosos sobre otras 3 aparecidas en los primeros 400 años del primer milenio.

Hubo que esperar hasta los años 20, cuando se demostró que las nebulosas espirales eran galaxias como la Vía Láctea, para demostrar que las "novas" observadas y fotografiadas en dichas nebulosas eran diferentes a las clásicas novas que aparecían en nuestra Galaxia.

En 1931, Frizt Zwicky utilizó por primera vez la palabra "super-nova" para bautizar a las "nuevas estrellas".

La supernova más brillante del milenio

En el año 1006 apareció en la constelación de Lupus la que ha sido, probablemente, la supernova más brillante del último milenio. Dada su posición tan al sur las principales fuentes de información proceden de árabes, chinos y japoneses.

Según crónicas árabes de la época: "era una gran estrella semejante a Venus" y la luz de la estrella "iluminaba el horizonte". Fuentes chinas decían que "proyectaba sombras" o que "brillaba tanto que a su luz podían distinguirse los objetos". También la supernova es descrita en una crónica de la abadía benedictina de Jaint-Gall, en Suiza. Fue vista en el horizonte a baja altura.

La estrella huésped de 1054

En el verano del año 1054 el astrónomo chino Yang Wei-te descubrió una "estrella huésped" (así llamaban los chinos a las estrellas nuevas) en lo que hoy conocemos como la constelación de Tauro. La nueva estrella fue vista también por astrónomos japoneses pero, curiocuriosamente, no existen archivos europeos que mencionen dicha aparición a pesar de que debería observarse fácilmente desde Europa.

Alcanzó el brillo de Venus siendo visible de día durante 3 semanas, y en cielo nocturno durante casi dos años. Hoy, en la constelación de Tauro, podemos observar, con un telescopio de aficionado, el residuo deaquella "estrella huésped". Es el primer objeto del catálogo Messier llamado "Nebulosa del Cangrejo"

Anillos producidos por la explosión de Sn 1987A

 

 

La supernova de 1181

Otra supernova brillante descrita en crónicas chinas y japonesas. Los chinos la sitúan en la constelación de Casiopea mientras que los japoneses dieron datos de su brillo y color: A la hora hsu una estrella huésped fue vista en el nordeste.

Era como Saturno y de un color azulado rojizo, y tenía rayos. No se había dado un caso semejante desde el tercer año de Kanko (la supernova de 1006). Hay muchas probabilidades de que la situación de dicha supernova sea la misma que la de 3C58, una radiofuente descubierta por Richard Stephenson.

Las supernovas de Tycho y Kepler

El matemático siciliano Francesco Maurolyco fue el primero en observar la supernova de 1572, sin embargo es más conocida como "la supernova de Tycho Brahe". La supernova, descubierta en la constelación de Casiopea, fue estudiada detenidamente por el astrónomo danés midiendo su posición con gran precisión durante los 18 meses que estuvo visible. Brahe describió sus observaciones de la supernova en el libro De nova stella (1573).

En el modelo cosmológico aristotélico, vigente entonces, las esferas situadas por encima de la esfera de la Luna eran inmutables. Sin embargo, las medidas realizas por Brahe mostraron que la estrella era un astro inmóvil y que no tenía paralaje. Por lo tanto, la supernova era un fenómeno pasajero sin movimiento, como un cometa, situada entre las estrellas fijas más allá de la esfera lunar.

A pesar de los datos obtenidos, Tycho Brahe no quiso renunciar a la idea de la inmutabilidad del cielo explicando los fenómenos de la nueva estrella como un capricho de Dios; Él había permitido a los hombres observar la nova, oculta asta ese momento. El concepto del cielo inmutable más allá de la esfera de la Luna fue desterrado 3 décadas más tarde, cuando Johannes Kepler observó una nueva supernova en la constelación de Ofiuco.

La supernova fue vista por primera vez en septiembre de 1604, alcanzó su máximo brillo a mediados de octubre del mismo año y su visibilidad duró hasta octubre de 1605. La misma fue observada por numerosos astrónomos europeos, chinos y coreanos.

En esta ocasión, las discusiones sobre la pertenencia de la supernova a las estrellas fijas tuvo respuesta por parte de Kepler: al igual que su maestro, Tycho Brahe, Kepler midió la posición de la nueva estrella y la situó más allá de la esfera de la Luna. Las observaciones que, el astrónomo de Praga, realizó sobre la supernova, y sus estudios sobre los planetas y sus órbitas (dedujo que eran elípticas, no circulares) pusieron en evidencia el modelo de Universo perfecto e inmutable más allá de la esfera lunar.

Supernovas en otras galáxias

Las cinco supernovas anteriores se produjeron en nuestra galáxia, la Vía Láctea. En los últimos años del siglo XIX y primeros del XX los astrónomos empezaron a descubrir, todavía de forma casual, nuevas estrellas en las extrañas nebulosas con forma espiral visibles a través de los telescopios. Dichos descubrimientos, como la nebulosa S Andromedae descubierta en 1885 por E. Hartwing en la Gran Nebulosa de Andrómeda, entraron a formar parte de las discuisones sobre la naturaleza de las nebulosas espirales. H.D. Curtis estudió la diferencia de brillo entre las novas de la Vía Láctea y las descubiertas en M-31 calculando que dicha diferencia alcanzaba un factor de 10.000. Curtis dedujo que la Nebulosa de Andrómeda se hallaba más allá de nuestra Galaxia.

En 1923 Edwin Hubble observó las primeras estrellas cefeidas en M-31 y, al compararlas con las cefeidas de la Vía Láctea, situó la Nebulosa de Andrómeda a un millón de años-luz de distancia (la distancia calculada actualmente es de 2,6 millones de años-luz), confirmando la idea de Curtis sobre la naturaleza extragaláctica de las nebulosas espirales. En 1933 Fritz Zwicky y Walter Baade, durante la asamblea de la American Physical Society, describieron las propiedades fundamentales de las supernovas. Tres años más tarde, Zwicky emprendería la primera búsqueda sistemática de supernovas mediante métodos fotográficos. En 1957 F. Hoyle, E.M. Burbidge, G.R. Burbidge y W.A Fowler publicaron un artículo en el que se desarrollaba la teoría sobre la explosión de las supernovas.

Las últimas supernovas brillantes

El 23 de Febrero de 1987 apareció en la Gran Nube de Magallanes, a 170.000 años-luz, la única supernova visible a simple vista desde 1604. Su nombre, SN 1987A. Fue descubierta desde el observatorio Las Campanas, en Chile, por el astrónomo Ian Shelton. Su máximo brillo alcanzó magnitud 2,9.

El 28 de Marzo de 1993 Francisco García, miembro del grupo M1 de variables y supernovas, estaba realizando una de sus habituales observaciones desde Lugo. Después de visitar varios objetos dirigió su telescopio de 25 cm. Hacia M-81 y se percató de la presencia de una estrella con magnitud 11,8 que no debería estar allí. Rápidamente avisa a sus compañeros de M1 para que observen el objeto. El lunes 29 por la noche la estrella está ya en mag=11,0 y el miércoles 31, la IAU hace oficial el descubrimiento de la supernova SN 1993J por Francisco García.

SN 1993J alcanzó su máximo brillo el mismo día 31, con una magnitud de 10,35 es la supernova más brillante descubierta en el hemisferio Norte en los últimos 30 años, y la primera descubierta por un aficionado español.

Referencias:

SUPERNOVAS. Paul y Lesley Murdin. Ed. Progensa 1989

ENCICLOPEDIA DE ASTRONOMÍA. Ed. Orbis SA.1992

Eduardo Rodriguez eduardo_r@aavbae.net