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Observando a través de la ventana Jesus Escobar jesus_e@aavbae.net |
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Como gran parte de los aficionados a la observación astronómica, mis actividades en este campo se reducían a los fines de semana, con buen tiempo, preferiblemente con compañía, y si se trataba de cielo profundo, desplazarnos a algún lugar más o menos lejano, generalmente un monte (Alto de Orduña u otro), pelear contra el rocío y vuelta a otro fin de semana entre una observación y otra el telescopio permanecía en reposo. Hice varios intentos de observar a través de una ventana, pero había varios inconvenientes: *Los cristales de la ventana degradaban la imagen, por lo que la observación debía realizarse con la ventana abierta. *Debido al trípode el tubo del telescopio se mantenía a cierta distancia de la ventana, con lo que se reducía el campo de visión, sobre todo al cénit, posición muy interesante por la calidad de imagen. *Por la diferencia de temperatura entre la habitación y el exterior se generaba turbulencia. Si intentaba esperar a que dicha habitación alcanzase la temperatura del exterior creaba incomodidades al resto de habitantes de la vivienda, por no decir del tiempo necesario para lograrlo. Descartado este tipo de observación consideré realizar observaciones desde un patio anexo a la vivienda, pero trasladar desde un tercer piso (sin ascensor) un LX200 de 203 mm. y los accesorios correspondientes sin ayuda suponía un tiempo excesivo para mis deseos. Entonces estudié la posibilidadde colocar el telescopio en la parte exterior de la ventana, sujeto al alfeizar, y cerrando lo posible la ventana si se trataba de observación visual, o totalmente en observación a través de cámara. De este modo minimizaría las turbulencias y la molestias al personal (y las propias). Teniendo en cuenta que el campo celeste está limitado por los edificios colindantes, sin embargo es superior al conseguido desde el interior y desde el patio, pudiendo observar muy cerca del cénit. El artilugio consiste básicamente en una estructura metálica en forma de T de una sección tubular cuadrada de 30 o 40 mm y 2 mm. de pared o mejor maciza. Las ramas de la T miden 140 y 290 mm. Se apoyan en tres pies del mismo material por medio de varillas roscadas y tuercas. Los pies van sujetos al alfeizar con 6 tacos y tirafondos (única operación que dejaría huella en caso de desmontar el invento, fácilmente disimulable con silicona o similar). Para alfeizar con mayor inclinación los pies son de dos piezas. En ambos casos se trata de conseguir que las varillas roscadas queden verticales y con posibilidad de desplazarse ligeramente para que encajen en los taladros de la T. En ambos casos las piezas en forma de T poseen tornillos o varillas que limitan o guían la base del telescopio para impedir que al colocarlo sobre ella (teniendo en cuenta que esta operación se realiza generalmente casi a oscuras) rebase una posición a partir de la cual el telescopio perdería estabilidad. También están provistas de un tornillo que rosca en la base del telescopio y afirma el conjunto. Las señales desde y hacia el telescopio se realizan mediante cableado conducido por canaletas. Con este montaje consigo realizar observaciones con más frecuencia, aunque limitadas en campo y por la contaminación lumínica. |
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Jesus Escobar jesus_e@aavbae.net |
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