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El bólido que vino de occidente
Jesús Conde - jesus_c@aavbae.net

La noticia astronómica, más importante de este comienzo de año, ha sido la visión de un magnífico bólido que atravesó completamente la península durante la tarde del domingo día 4 de Enero.

Este hecho tan poco habitual y la vistosidad del fenómeno sobre cielos ausentes de nubes, hizo saltar la noticia inmediatamente a las emisoras de radio por la noche y a los telediarios del día siguiente, incluyendo ya imágenes y videos, así como entrevistas a testigos. Como los hechos son lo suficientemente conocidos, vamos a tratar de establecer las conclusiones más factibles sobre ellos, así como algunas aclaraciones lingüísticas, y deshacer algunos errores de bulto.

En primer lugar vamos a establecer las diferencias de significado entre meteoro, meteorito y meteoroide. Denominamos "meteoroide" a pequeños fragmentos materiales cuyo tamaño puede ir desde el de un grano microscópico hasta el de un objeto de 100 metros de diámetro y que viajan con unas velocidades, relativas a la tierra, de entre 13 y 75 kilómetros por segundo, según vayan en la misma dirección o en dirección contraria. Este cuerpo, al chocar con las capas de la alta atmósfera, se pone incandescente y la luz que emite es conocida como "meteoro".

Si el cuerpo es lo suficientemente grande para que la fricción y las altas temperaturas no lo consuman completamente, puede colisionar, con mayor o menor fuerza, con la superficie terrestre. Este resto es lo que llamamos "meteorito".

Otro de los puntos que conviene aclarar sobre la caída de meteoritos, es que, aunque este hecho es habitual Se calcula que entre 10 y 100 toneladas de polvo y material meteor tico caen diariamente sobre nuestro planeta

Eso no quiere decir que sean siempre visible, ya que sabemos que las tres cuartas partes de nuestra superficie terrestre es agua, así que la mayor parte cae en el agua, y de los que caen en la tierra, muchos lo hacen en grandes zonas desérticas, y no sólo de arena como, el Sahara, sino también en las grandes estepas rusas ,las cordilleras como el Himalaya o los inmensos casquetes polares, solamente podemos ver los que caen por la noche debido a su incandescencia, aunque sólo astrónomos, aficionados y pocas personas más suelen observarlos.

Así que la excepcionalidad de este bólido, visible durante el día (lo que da idea de su masa), facilitada su visión por la ausencia casi completa de nubes y su observación tan generalizada en la franja de terreno situada bajo su trayectoria es lo que le ha dado tanta proyección al tema.

Los hechos comprobados son: el ángulo de entrada, que fue de 30º y su recorrido por el cielo peninsular en dirección noroeste-sureste. Al rebasar la región de Galicia y entrar en Castilla y León, el bólido explota y se divide en fragmentos más pequeños que continúan su trayectoria sobre la península.

Otro hecho comprobado es que hasta el día de hoy no se han encontrado fragmentos pertenecientes a este objeto. Lo que nos hace desechar la hipotesis del cuerpo rocoso y decidirnos por un bloque de hielo, o una bola de nieve sucia.

En definitiva un resto cometario. Así el hielo se habría sublimado y desaparecido totalmente.

No hay que olvidar que pasaría en pocos segundos del frío del espacio (entre 200 y 100 grados bajo cero a los cerca de 1500º sobre cero (la temperatura de fusión del hierro por ejemplo). Además estas altas temperaturas sólo se forman en el frente de choque, mientras el resto del meteorito sigue a muy baja temperatura.

Estas grandísimas diferencias térmicas, crean unas tensiones internas tan fuertes que pueden llegar a fragmentar totalmente el meteorito, y lo que en un principio pudo ser un solo objeto se va dividiendo en varios trozos tras sucesivas explosiones, pero no debemos olvidar tampoco que las ondas de choque asociadas al cuerpo inicial o a los restos fragmentados, también generan explosiones como lo hacen los aviones reactores al atravesar la barrera del sonido, por esto se oyeron varias explosiones en diferentes lugares de la trayectoria.

 

Estas grandísimas diferencias térmicas, crean unas tensiones internas tan fuertes que pueden llegar a fragmentar totalmente el meteorito, y lo que en un principio pudo ser un solo objeto se va dividiendo en varios trozos tras sucesivas explosiones, pero no debemos olvidar tampoco que las ondas de choque asociadas al cuerpo inicial o a los restos fragmentados, también generan explosiones como lo hacen los aviones reactores al atravesar la barrera del sonido, por esto se oyeron varias explosiones en diferentes lugares de la trayectoria.

En cuanto al tamaño o al peso hay discrepancias, se le calculan 50 toneladas de masa, por lo que si fuera de hielo tendría un volumen de 50 metros cúbicos, lo que correspondería aproximadamente al tamaño de un gran camión con remolque. Si fuera pétreo, su volumen ocuparía 10 metros cúbicos, lo que corresponde a un pequeño camión y si fuera metálico (de hierro) correspondería a un pequeño automóvil. Con estas referencias podemos hacernos una idea bastante ajustada de su tamaño.

Si descartamos la posibilidad de que se trate de cualquier artefacto espacial, las coincidencias relatadas por los testigos, sólo lo son en la dirección y la luminosidad, ya que incluso en la hora del suceso hay incertidumbres; parecen ser las 17,45 h. el momento de su visión en Santiago de Compostela; a las 18,00 h. se vio entre León y Palencia, y en ese mismo momento se vio en otras zonas de la provincia de Burgos, tan distanciadas como Melgar (rayando la provincia de Palencia), o en la carretera Burgos- Soria, cerca de Soria o en Almarza dentro ya de la provincia de Soria. Posteriormente hay observaciones desde Castellón, Albacete y Mallorca sobre las 19,00h. Si tomamos la primera y última observación, hay un intervalo de una hora y cuarto para recorrer unos 1000 km, más o menos a la velocidad de un avión comercial, entre 800 y 900 km/h, lo que no concuerda con la supuesta velocidad de los meteoritos, salvo que no hubiera caído un bólido, sino varios en diferentes momentos, aunque próximos en el tiempo.

Esto también explicaría las diferentes coloraciones vistas por los testigos, que van desde un blanco brillante (la Coruña-León) al azul intenso (Burgos- Soria), incluso anaranjado (la Rioja). Por último, no debemos olvidar que entre el 1 y el 5 de enero tuvo lugar la lluvia de estrellas "Cuadrántidas" con un máximo muy pronunciado el día 3.

Jesús Conde - jesus_c@aavbae.net