Agrupacion Astronomica Vizcaina  AAV-BAE BOLETIN GALILEO 28     Menu 
Editorial

 

EDITORIAL

Sin excepción, no existe ninguna Institución estatal y autonómica que no haga referencia en sus programas de actuación ciudadana, a la protección del Medio Ambiente con planes de desarrollo sostenibles. Estos planes encaminados a las diversas tareas del quehacer humano para su desarrollo suelen ser de aplicación a medio y largo plazo. Muchos de ellos hablan del papel que juega el uso de la energía en la contaminación de nuestra atmósfera.


A mi entender, salvo raras excepciones, olvidan el ahorro energético. El aumento del consumo de la energía tanto en la industria, viviendas, alumbrado público de las ciudades y vías de transporte y comunicación, elevan la contaminación a niveles insostenibles, rompiendo los planes propuestos para reducir la emisión de gases a la atmósfera.

En tanto que no se aprueben normativas y leyes a nivel estatal y provincial, que obliguen al uso razonable de la energía eléctrica y de los recursos disponibles, entiendo que jamás se alcanzará el compromiso de Kyoto.


La actividad humana está alcanzando cotas elevadísimas de derroche energético. La contaminación lumínica es el producto de la inexistente aplicación de medidas de eficiencia energética en la mayoría de las instalaciones de alumbrado exterior, convirtiendo la noche en día, sin tener en cuenta a la propia naturaleza del medio ambiente.

Sólo allí donde se aplican las normativas correctas de inmediato, se practica una iluminación nocturna no contaminante en armonía con el Medio Ambiente, con respeto a los seres vivos del entorno, siendo la base del desarrollo sostenible. Si no se avanza en esta dirección, los programas de actuación serán insostenibles, puesto que se vulneran las leyes naturales y las medidas de contención contra el derroche energético.


Cada día es mayor el número de voces que elevan su protesta por el uso irracional de los recursos energéticos. Aplicar las normativas y leyes aprobadas, son el objetivo del desarrollo racional y sostenible, donde las campañas públicas de educación y sensibilización frente al problema, son el vehículo para la puesta y aceptación por la sociedad de los programas que apliquen las Instituciones responsables.

Juan A. Somavilla
Presidente de la AAV/BAE