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AAV-BAE | BOLETIN GALILEO 31 | Menu | |
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Editorial |
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Editorial A partir del mes de Mayo, Júpiter se nos presenta de forma favorable para la observación continua. Durante cerca de seis meses largos y partiendo desde su oposición acontecida a primeros del mes indicado arriba, podremos disfrutar si el tiempo lo permite, de muchos días para echarle grandes vistazos a este planeta extraordinario. Su alto brillo y gigantesco volumen nos permitirá poner a prueba nuestros instrumentos ópticos al máximo de su potencia. Ya desde las 12 h. TU (tiempo universal) lo tenemos bien posicionado sobre el horizonte este, circunstancia que nos posibilita hacer un seguimiento largo y tendido durante casi toda la noche hasta su ocaso. Aprovechemos para realizar distintas observaciones tanto del propio planeta (variaciones en la atmósfera superior), como los rápidos movimientos de los satélites galileanos (ocultaciones, tránsitos y posicionamiento de los mismos). Observar estos acontecimientos, tanto a simple vista como por diferentes métodos fotográficos, nos supone a los aficionados disfrutar del maravilloso sistema jupiteriano. Si se opta por realizar observaciones serias, el uso de las webcam nos permitirá extraer información con un detalle difícil de conseguir con métodos más tradicionales. Para los aficionados que dispongan de instrumentos con un objetivo superior a los 200 mm. de diámetro, disponen de una elevada posibilidad de realizar trabajos de apoyo a los profesionales como bien expuso Agustín Sánchez- Lavega, catedrático de la Universidad del País Vasco y experto en atmósferas planetarias, en una de las conferencia de la Convención de Observadores de la Agrupación Astronómica de Sabadell en diciembre de 2005, indicando que los amateurs tienen mucho que decir en este campo con el aporte de sus trabajos. Que se nos hace cuesta arriba no poder llegar a ese nivel porque nuestros discretos telescopios tienen un límite, bien, podemos hacer un seguimiento de las lunas principales del coloso (Io, Europa, Ganímedes y Calixto) y visionar las bandas ecuatoriales junto a la Gran Mancha Roja disfrutando y soñando con una noche de suerte de baja turbulencia atmosférica, salte la liebre y obtengamos imágenes estables y nítidas de lo que vemos y que nos parecerán increíbles que las hayamos realizado con nuestros discretos instrumentos. Desde aquí os animo a todas/os a que aprovechemos esas buenas noches que tienen que venir y pongamos a prueba nuestros cacharros tan queridos. Igual nos sorprenden. Saludos astronómicos. Juan A. Somavilla Presidente de la AAV/BAE |