Agrupacion Astronomica Vizcaina  AAV-BAE BOLETIN GALILEO 31     Menu 
Observacion publica
J. A. Somavilla

El sábado 3 de Junio estaba fijada la cita mensual para realizar la observación astronómica pública en el Parque de Etxebarria. Por fin las previsiones daban un tiempo excelente para estos menesteres. La última, y hasta ahora única del año, realizada en Abril no fue muy buena, el tiempo inestable en aquellas fechas estaba en su apogeo.

Con ilusión almacenada de meses en el dique seco, Eduardo y el que suscribe nos plantamos a las 19:55 sobre el terreno y comenzamos a montar el Celestrón SC8 de la Agrupación. Al poco rato aparece Karmelo con su flamante PST, puesto que ya estaba hablado el realizar observación solar en Ha, dado que teníamos un par de horas largas con el Sol todavía bien alto. El parque estaba a rebosar de personas de todas las edades disfrutando de una temperatura muy agradable y comenzaron a acercarse con curiosidad.

Las primeras imágenes de nuestra estrella a través del PST eran excepcionales aumentadas por la presencia de dos gigantescas fulguraciones en bucle situadas en el hemisferio sur y que eran la causa de las preguntas que le llovían a Karmelo y la compañera Kruchi (recien incorporada al grupo) con paciencia y exactitud respondían cual era la causa que provocaba estos fenómenos en nuestra estrella y porqué el prodigioso instrumento por el que observaban era capaz de registrarlos. Así se mantuvo hasta la puesta solar. Isabel con su nieto Quique de 8 años aportó a la observación el trípode con prismáticos de 10 x 80.

Fotos cortesía de Jesús Escobar.

 

El chaval muy despierto para su edad atrajo la atención de los peques, a los que enseñaba los cráteres lunares y Júpiter ora uno ora otros asombrados exclamaban ¡vaya agujeros que tiene la Luna! Y sobre Júpiter comentaban ¡no se chocan los satélites con el planeta! Entretanto el cielo bajaba en luminosidad y ganaba en contraste al acercarse el crepúsculo vespertino. Nuestro satélite natural, situado a gran altura permitía una visión fantástica de los cráteres, mares, cordilleras montañosas y fallas. Se incorporan a la observación tres telescopios más, el de Marcial, Mikel y José, con lo que ya con tres instrumentos más sobre el terreno facilitaba la observación más fluida.

El telescopio de José, un catadióptrico de Meade prácticamente a estrenar fue el caballo de batalla para su dueño que, gracias a la presencia de Jesús, alinea la montura y le da instrucciones para el seguimiento sidéreo y búsqueda automática de objetos estelares. La experiencia de Chus como le llamamos, sigue siendo la fuente de donde bebemos los conocimientos. Mikel y Marcial atraen la atención del público con sus instrumentos y manejo de los mismos. Ambos apuntan indistintamente a los gigantes del Sistema Solar (Júpiter y Saturno).

El primero se presenta con los cuatro satélites galileanos visibles a ambos lados del planeta y con las bandas ecuatoriales bien definidas por la baja dispersión atmosférica en esos momentos, extraordinaria imagen. Saturno con sus anillos, observándose claramente la división de Casina era la madre de las preguntas del público en cuanto a su naturaleza. Aprovechando la buena calidad del cielo apuntamos el Celestrón a la Luna y la observamos con 300 aumentos. Pocas veces hemos obtenido imágenes tan nítidas y con tanto detalle como las de hoy. Ya cercana la medianoche, recogimos los bártulos dejamos el "Stonehenge bilbaíno"y como nuestros ancestros de la prehistoria nos dirigimos a nuestros hogares con satisfechos por la numerosa asistencia de público a la obsrvación y por la visión de las maravillas celestes que acabamos de contemplar.

Observación pública J. A. Somavilla