Agrupacion Astronomica Vizcaina  AAV-BAE BOLETIN GALILEO 31     Menu 
Curso de Iniciación a la Astronomía (XX) El cazador de estrellas
J. A. Somavilla

 

En la 1ª entrega de esta saga de Iniciación a la Astronomía, publicada en el Nº 11 de Galileo a principios del 2000, hice un repaso sencillo de cómo observar el Cielo a simple vista y el uso en general del Planisferio.

Con esta veintena de enseñanzas divulgativas sobre los comienzos en esta ciencia, los pasos a seguir en la observación y los caminos descubiertos hasta llegar a los límites mejor conocidos del Sistema Solar entiendo que, los aficionados que comenzabais a dar vuestros primeros pasos en el conocimiento del Universo, habéis adquirido una base sólida en la comprensión de los fundamentos en que se basa la Astronomía.

Y que mejor que cerrar con esta última presentación, tratando con más detenimiento, la composición y manejo del instrumento más universal utilizado por los astrónomos aficionados como es el "El cazador de estrellas" como a mi me gusta llamarle (el Planisferio). Además de utilizar varios telescopios, propios para cielo profundo de focales cortas y otros de observación planetaria de focales mayores, desde mi observatorio en la provincia de Burgos y con una cierta contaminación lumínica, utilizo al principio de mis observaciones, una vez instalado el telescopio y esperado al equilibrio térmico de los espejos y lentes, el Planisferio.

Hago una previsión del número de horas de observación que voy a realizar si el tiempo no las "chafa", programo los distintos cuerpos celestes que puedo visitar tanto circumpolares, cenitales y ecuatoriales y que observados desde que salen por el Este, culminan (paso por mi meridiano local) y se ponen por el Oeste, determino el comienzo y fin de la sesión. Esto me permite iniciar la observación visual y telescópica. Esta metodología nos debe permitir la observación prolongada y sobre todo ordenada, aprovechando los mejores momentos de la aparición estelar y planetaria y no dejar nada "nada al azar".

Las ventanas disponibles de la bóveda celeste en los intervalos de tiempo son fáciles de conocer de antemano, si precisamente disponemos del utilitario Planisferio. Allí desde donde observemos conocemos los límites físicos de esas ventanas (horizontes, edificios, torre y montes). El Planisferio prácticamente nos muestra en todo momento, casi minuto a minuto, la ventana teórica de lo que podemos observar, sólo hay que restar esos obstáculos naturales y artificiales, si es que los tenemos, de los cuatro puntos cardinales del lugar. Bien, hasta aquí una breve historia de cómo me lo monto y porque ordenadamente vigilo y registro esos puntos brillantes maravillosos que adornan nuestras cabezas en las noches despejadas (cuando lo están) y siempre a mano ese aparato insustituible llamado Planisferio.

Ahora paso a esbozaros de que se compone esa pequeña-gigante herramienta de observación. Fundamentalmente la gran mayoría de los que se comercializan constan de dos piezas básicas, una fija y otra móvil y hay que tener en cuenta que los fabricantes los diseñan para una determinada latitud de observación terrestre, pero que sirven perfectamente para unos 5º superior e inferior para la que están construidos, sólo se verán reducidos esos pocos grados señalados en los horizontes Norte y Sur de la ventana visual. Hay excepciones, ediciones limitadas que son fiables para diversas latitudes. En algunas construcciones se añaden cuadrantes y reglas graduadas, para determinar con mayor precisión las ascensiones rectas y declinaciones de los astros, siendo el coste superior a los modelos normales y en muchas ocasiones difíciles de encontrar. En este tratado escojo el modelo más extendido entre los aficionados y que podemos encontrar en librerías y comercios especializados.

Paso a detallar su estructura. Este modelo es de unos 34 cm. de diámetro, siendo más manejable y preciso que los de menor diámetro. Consta de una base fija de cartón duro y de unos 2,5 mm. de espesor de fondo azul marino casi negro. En su cara superior están dibujadas las constelaciones con sus nombres, fiel representación de la bóveda celeste que partiendo, del Polo Norte Celeste (Osa Menor) son visibles todas las constelaciones circumpolares hasta las constelaciones eclipticales, es decir, desde los 90º (Polo Norte Celeste) hasta los -32º en la que se sitúa la constelación de Scorpio por debajo de la Eclíptica. Sobre esta misma cara están impresos unos círculos concéntricos que parten desde los 90º, separados entre si de 15º en 15º siendo los marcadores de las Ascensiones Rectas de los astros.

Partiendo del vértice de la Polar (Osa Menor) y centro de la Esferaestán dibujados 24 radios que cortan a los círculos de las ascensiones rectas creando cuadrantes de 15º x 15º completando las 24 horas que cubren completamente la esfera celeste (diurna y nocturna) equivalencia de la rotación completa de 24 horas de la Tierra. Estos radios son los marcadores de las declinaciones de las estrellas, galaxias, nebulosas y cúmulos estelares que se encuentran dibujados en la esfera fija con nombres de los catálogos estelares más conocidos y nombres propios de muchas de las estrellas principales de las constelaciones. Lo mismo ocurre con la Eclíptica, (órbita aparente del Sol) también está representada por un círculo de rayitas intermitente. A partir del círculo máximo dibujado en la esfera de los -32º de Declinación, están representados tres círculos fuertemente marcados.

En el más interior vienen dibujados los meses del año con divisiones de 30, 31 y febrero con 28 días. En la franja estrecha del círculo siguiente, están grabadas las 24 horas fijas en que dividen a la bóveda celeste los propios radios de la Declinación. En uno de estos radios y su prolongación desde el centro hasta el otro extremo (diámetro) está dibujado la numeración gradual desde los 90º hasta los - 32º aproximadamente. En el último círculo de la esfera fija están representadas las casas del Zodíaco con respecto a sus constelaciones del mismo nombre situadas con retraso de una hora aproximadamente con respecto a su constelación correspondiente por causa de la precesión de los Equinoccios del que ya os he hablado en un trabajo anterior. La importancia de este círculo apenas existe para el manejo del instrumento. Una vez conocidas las funciones que cumple la esfera fija, paso a describiros el uso que desempeña la esfera móvil transparente.

En su círculo máximo están representadas las 24 horas posibles de observación, aunque fundamentalmente utilizaremos las horas nocturnas para posicionarnos en la ventana de visualización. Deslizaremos esta esfera móvil para posicionar sobre el mes y día de la esfera fija la hora y minutos por aproximación en la que estamos observando, teniendo en cuenta que desde Primavera hasta finales de Verano estamos adelantados dos horas con el tiempo verdadero solar o Tiempo Universal (UT) y desde Otoño hasta finales de Invierno sólo una hora se lleva de adelanto.

 

 

Por lo que durante un período de tiempo posicionaremos la esfera móvil dos o una hora más tarde que la hora civil en la que observamos el cielo estrellado. Si nos fijamos con detenimiento, la esfera móvil dispone de un área totalmente mate, dejando transparente otra área o ventana en forma elipsoidal que permite visualizar el cuadrante celeste que vamos a observar. En el perímetro de está ventana vienen señalados los cuatro puntos cardinales terrestres con respecto al Polo Norte Celeste y así vemos el Este, Sur, Oeste y Norte, siendo la línea divisora entre el mate y la transparencia la línea máxima y teórica del horizonte si no existieran obstáculos como los anteriormente mencionados. ¿Cómo posicionarnos con el Planisferio de forma correcta? Tomemos con las dos manos el "cazador de estrellas" y de cara a la Polar (Norte en la ventana transparente) una vez que hallamos puesto el mes, día y hora en que observamos, acercamos el orificio pequeñito (centro del artilugio) a nuestro ojo y acertando a ver por él la estrella principal de la Osa Menor (Polar) con el Norte abajo y el Sur arriba. A continuación extendemos los brazos sin cambiar de posición el Planisferio con el motivo de que, al apartarlo de nuestra vista abarcaremos con más comodidad la porción de bóveda estelar real e idéntica a la representada en la ventana transparente del instrumento y así poder reconocer lo real con lo representado en el Planisferio.

Sin mover la "herramienta" y con un juego de manos y brazos giramos el cuerpo completo dando media vuelta. Ahora tenemos el Sur del Planisferio abajo, el Norte arriba y con nuestra vista observamos lo que nos depara el Sur, Este y Oeste de la Esfera Celeste, siendo el mismo cuadrante representado en la ventana móvil transparente. Otra opción de uso del Planisferio es la siguiente: si disponemos de efemérides planetarias, bien sean de observatorios profesionales o de revistas especializadas incluida ésta misma (Galileo), nos basta con situar a los planetas visibles durante la observación, tomando como base las dos coordenadas (ascensión recta y declinación) que acompañan a todos los astros y situarlos sobre el Planisferio, para conocer de inmediato cuales son sus posiciones en el cielo y en que constelaciones se hallan.

La figura que tenéis en el texto es una simple fotografía de su forma aparente. Sin embargo la forma de comprender su funcionamiento, es la práctica siguiendo los pasos de su uso con la lectura de este trabajo. Para más ayuda con el aparato, en la gran mayoría de los modelos les acompaña una hojita explicativa con instrucciones para su manejo. Mi exposición intenta mostrar más detalles explicativos de su uso en el que prácticamente con un par de horas de manejo el dominio del instrumento será total y sobre todo, intento que tengáis por costumbre comenzar la observación utilizando este buscador de estrellas a simple vista, por los motivos antes expuestos y porque de esta forma os familiarizáis con las posiciones estelares, los asterismos de las constelaciones (formas y dibujos) y llevar un orden en las observaciones. Bueno amigas y amigos, espero encontrarme con vosotros como siempre dentro de tres o cuatro lunas, y os deseo que el tiempo nos permita a todos asomarnos a la multitud de estrellas y otros mundos que cubren el Firmamento extasiados en su belleza y misterio. Agur, hasta pronto.