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Por fin expulsaron al intruso Esteban Esteban |
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En este artículo pueden aparecer algunas opiniones subjetivas que en opinión de alguno no se ajusten totalmente a la verdad. Sin embargo habría que justificarlas teniendo en cuenta las curiosas circunstancias y vehementes opiniones encontradas que se han producido desde hace años en un tema que debería ser científico y objetivo. Los décimos planetas o el principio del fin del estatus de Plutón. A finales de julio de 2005 todos los medios de comunicación recogían la noticia del descubrimiento del décimo planeta del Sistema Solar, al que su descubridor dio el nombre extraoficial de Xena, y que oficialmente se llamó 2003UB 313. Sin embargo, y aunque para el gran público con poca memoria podía ser una noticia excepcional, lo cierto es que en los últimos años han aparecido varias veces noticias similares con el mismo titular, aunque quizás sin tanto eco. Así en marzo de 2004 los titulares fueron idénticos al descubrirse otro "décimo planeta" al que se le llamó Sedna (2003VB12) y unos meses antes Quaoar (2002LM60) y Varuna (2002AW197). De hecho en 1992 se descubrió el primer "décimo planeta" o segundo astro del cinturón de Kuiper después de Plutón; se le llamó Smiley (1992QB1) y fue encontrado cuando algunos ya empezaban a dudar de la existencia de este grupo de astros helados situados más allá de la órbita de Neptuno postulada por Kuiper (en 1950) para explicar la elevada tasa de cometas de corto periodo. Está claro que si hiciésemos caso a todos los titulares de prensa que desde 1992 anunciaron el descubrimiento del décimo planeta (aunque nunca decían el undécimo o duodécimo porque oficialmente no se reconocían como planetas), la cuenta debería estar cercana a la veintena. Pero aunque 2003UB313 parecía ser uno más de éstos, y posiblemente como uno más pasará a la historia, en realidad es el culpable de uno de los cambios más importantes en el concepto de los astros del Sistema Solar: la degradación de Plutón. 2003UB313 fue lo que muchos astrónomos estaban esperando para obtener la prueba decisiva que hiciera que las cerradas mentes de algunos dirigentes de la Unión Astronómica Internacional se quedaran sin argumentos para mantener lo que era insostenible; seguir considerando a Plutón como planeta y no clasificarlo como un astro más del Cinturón de Kuiper. ¿Qué es lo que tenía UB 313 y que no tuviesen los otros astros similares encontrados anteriormente? Aunque muy similar a ellos y al propio Plutón, aparentemente su tamaño era algo mayor que el entonces noveno planeta, lo que echaba por tierra el último argumento que les quedaba a los defensores de Plutón. Sin embargo desde la UAI se tomó con calma el problema que se presentaba, se nombró una comisión que estudiara el tema e hiciera una propuesta y se dio un plazo de un año, hasta la reunión en Praga en Agosto pasado. Aparentemente el tema era si se incluía a Xena en la lista de planetas, pero estaba claro que había algo mucho más importante; una nueva definición de planeta y sobre todo la consecuencia histórica de la posible degradación de Plutón. ¿Por qué ha cambiado el número de planetas? ¿Qué es un planeta? Debido al bombardeo de los medios de comunicación el pasado mes de Agosto, ya sabemos que oficialmente son 8; pero si se pregunta a cualquier persona cuáles son, empezará con Mercurio cogiendo carrerilla como se les enseñaron en la escuela, y es muy posible que no tenga los reflejos suficientes para frenar a tiempo de saltarse el semáforo en rojo que nos han puesto tras Neptuno. Sin embargo aparte de la versión oficial, la situación es la misma que se conocía desde hace años. Muchas veces, después de explicar la situación en clase, o en alguna charla con gente no puesta en el tema, he advertido que sien un concurso televisivo les preguntaran ¿Cuántos planetas se conocen actualmente en nuestro Sistema Solar? debían contestar que 9 para no quedarse sin premio; pero la mayoría de astrónomos no están de acuerdo en que esa sea la respuesta correcta y habría que elegir entre alguna de estas tres opciones: 4, 8 o millones, pero nunca 9; y la cuestión está en fijar qué es lo que se considera como planeta. Si nos atenemos a la definición que nos enseñaron en la escuela de "astro sin luz propia que gira alrededor de una estrella o en particular alrededor del Sol", son millones. Pero la mayoría son muy pequeños para darles la categoría de planeta y se les llama asteroides. Si el tamaño es lo que determina que un astro sea considerado como planeta, el problema es dónde poner la frontera, y quizás lo más lógico sería colocarla donde haya un salto significativo de tamaño, con lo que el número se reduciría a los 4 planetas gigantes. Como alguien dijo una vez, el sistema solar está formado por una estrella alrededor de la cual giran 4 planetas gaseosos y montones de escombros. Efectivamente, observado desde la lejanía solo destacarían estos 4 grandes, ya que su volumen medio es 1000 veces el de los 4 planetas terrestres, los cuales sólo son unas 200 veces más grandes que los mayores asteroides. El diámetro del planeta más pequeño del primer grupo (Neptuno) es 4 veces el del más grande del siguiente (La Tierra), mientras que el diámetro del planeta más pequeño es solo el doble que el del mayor asteroide. Pero aparte del tamaño hay razones históricas y culturales para incluir también en la lista a los 4 planetas rocosos, pero nunca a Plutón, que ni por tamaño ni por composición o estructura se parece en nada a los otros. Un repaso por la historia puede aclarar la situación, dejando claro que a lo largo del tiempo, tanto el concepto como el número de planetas ha ido variando, y no siempre la variación del número ha sido para aumentarlo con nuevos hallazgos. Etimológicamente la palabra planeta significa errante, y desde la antigüedad clásica se utilizaba para designar a los 7 astros que cambiaban de posición respecto a las estrellas fijas. Estos 7 astros eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, el Sol y la Luna; que aunque ahora nos resulte extraño también se les designaba con el término planeta. Con la aceptación del sistema heliocéntrico en el siglo XVII, el concepto de planeta cambió por el de "astro que gira en torno al Sol". Por tanto el Sol y la Luna dejaron de ser considerados planetas pero se añadió la propia Tierra pasando el número a 6. En 1781 al descubrirse Urano, volvieron a ser 7. Hay que decir al respecto que al ser éste el primer planeta descubierto por medios telescópicos y no conocido en la antigüedad, costó aceptar la evidencia. También resulta curioso el hecho de que Urano ya había sido visto con anterioridad, y había sido catalogado como estrella e incluido como tal en algunos mapas estelares. La primera noche del siglo XIX, el astrónomo italiano Piazzi descubre el octavo planeta que recibe el nombre de Ceres. Sin embargo unos años después es degradado (como ahora Plutón) debido a su pequeño tamaño y a que se encontraron muchos otros cuerpos con órbita similar a Ceres, y a todos ellos se les llamó asteroides. Curiosamente 200 años después, Ceres ha estado a punto de recobrar su categoría perdida, y no precisamente porque se haya descubierto nada importante sobre él sino como coartada para salvar a Plutón. El siguiente planeta descubierto, Neptuno, tiene parte de culpa en el descubrimiento de Plutón y en su consideración como planeta durante 76 años. Como todo el mundo sabe, Neptuno fue descubierto en 1846 después de sendos estudios teóricos de Adams y Leverrier que calcularon dónde debía estar un planetaque perturbase a Urano, que no se movía siguiendo exactamente las leyes de Kepler. Se buscó donde debía estar y allí lo encontraron. Nuevamente 7 planetas. Posteriormente este éxito motivó una búsqueda similar de otro planeta. Neptuno explicaba las perturbaciones de Urano pero no totalmente. Nuevos cálculos, y nuevas observaciones hasta encontrar al ¿Planeta causante? Ya tenemos 9. Pero si Urano se encontró en una hora, para encontrar a Plutón se necesitaron 25 años El astrónomo Percival Lowel había vivido obsesionado con su búsqueda y tras su muerte Clyde Tombaugh lo encontró. |
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La decadencia de Plutón El descubrimiento de un nuevo planeta en pleno siglo XX supuso todo un acontecimiento sobre todo en Estados Unidos patria del descubridor. Se hicieron votaciones populares para nombrarlo, e incluso ha pasado a la historia la niña que propuso por primera vez en nombre de Plutón. Todo este sentimiento popular que parece caló en gran parte del país es lo que quizás pueda explicar el alargamiento artificial de la agonía de este astro unos cuantos años en que ha sido evidente que su muerte inminente como astro de máxima categoría en el Sistema Solar estaba anunciada. Ya al principio quedó claro que Plutón no era el astro que se estaba buscando. Era demasiado pequeño, porque los cálculos suponían que debía ser similar a Urano para influir sobre él; pero de todas formas en aquella época no existían métodos ni instrumentos para obtener medidas precisas a esa distancia. Conforme fueron pasados los años, el tamaño estimado de Plutón se ha ido reduciendo, pero no han sido datos fiables. Aunque en 1950 se estimó que era menor que Marte, incluso en guías editadas hace 25 años aparece con un tamaño mayor que la Tierra. Un dato no muy conocido es que cuando el Voyager 2 pasó cerca de Neptuno midió su masa con mayor exactitud de la que se conocía, y con los nuevos datos se comprobó que Neptuno explicaba al 100% las alteraciones en la órbita de Urano. ¡Plutón no era necesario! El trabajo de toda la vida de Percival Lowel fue en vano. Lo que Clyde Tombaugh encontró no tenía nada que ver con lo que buscaba porque sencillamente no existía. En 1978 se produjo una circunstancia decisiva para conocer el verdadero valor de la masa y el tamaño de Plutón, y fue el descubrimiento de su satélite Caronte. El diámetro exacto de Plutón era de 2300 km y su densidad próxima a 2. Era evidente que por el tamaño no era un planeta. Además con el descubrimiento a partir de 1992 de los cuerpos del cinturón de Kuiper quedaba claro que Plutón era uno más de ellos, compartiendo espacio y estructura; y aunque el hecho de que todavía era el más grande permitía a sus defensores establecer una diferencia con estos cuerpos, solo era cuestión de tiempo el que se descubriese otro mayor. Antes de que ello ocurriera, en 1999, ya hubo una circunstancia que cuestionó oficialmente el estatus de Plutón. Los asteroides se nombran con un nombre propio y un número correlativo según su descubrimiento y determinación de parámetros orbitales, y en ese momento faltaba poco para llegar al asteroide 1000; y puesto que parecía evidente que Plutón acabaría catalogado como asteroide, era una oportunidad para otorgarle al menos un número redondo en honor a su historia. Varias veces, y de diferente manera llegó a votarse esta posibilidad, pero llegaron presiones incluso desde la opinión pública norteamericana y no se aceptó ni siquiera la propuesta de otorgarle el estatus doble de planeta y asteroide. Incluso la UAI para zanjar el tema llegó a una definición de planeta absurda e interesada: Cuerpo que gira alrededor de una estrella cuya masa está comprendida entre la de Plutón y 15 veces la de Júpiter. Se ha dicho que la NASA tendría más dificultades de obtener fondos para una próxima misión ya programada a Plutón si éste no se considera como planeta, y muchos aluden al razones sentimentales o históricas; pero el empeño por salvar a Plutón ha rozado lo irracional. El pasado año, cuando ya se había descubierto Xena y parecía claro que estaba en peligro el estatus de Plutón se descubrieron dos nuevos satélites de este astro. Casi con seguridad las investigaciones fueron dirigidas especialmente para obtener estos resultados y reforzar así la posición de Plutón ya que parecería "más planeta" un astro con tres satélites. La segunda oportunidad para Ceres Y llegó la hora de la verdad; agosto de 2006, reunión de la U.A.I en Praga. 10 días antes de la decisión final, la comisión encargada de elaborar una propuesta la hace pública y en ella se puede apreciar cómo se riza el rizo para intentar salvar a Plutón. Un rebuscado enunciado que aumentaba bruscamente hasta 12 el número de planetas y volvía a incluir como tal a Ceres además de Xena y Caronte, y que sin duda daría pie a ir incluyendo progresivamente a otros astros del cinturón de Kuiper, con lo que la familia no solo se convertía en numerosa sino en potencialmente ilimitada en un futuro. Era absurdo dar una segunda oportunidad a Ceres que ya fue considerado como planeta durante unos años después de su descubrimiento, pero la solución rocambolesca para mantener a Plutón pasaba por ahí. Estaba claro que tal chapuza no tenía ningún sentido, y parece ser que en medio de acaloradas discusiones surge otra propuesta que deja las cosas en su sitio dejando solo ocho planetas. Muy a pesar de muchos, era la única alternativa coherente y lógicamente salió aprobada el día 25 de agosto. |
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Descenso a la segunda división Otra consecuencia de la decisión tomada, ha sido la creación de una segunda división: la de los planetas enanos. De momento además de Plutón otros tres astros estarían en ella, y parece que ha sido una concesión hacia la anterior propuesta para mantener así a Plutón todavía en un lugar destacado aunque no tanto como antes. Parece lógico que en un futuro próximo sea eliminado este concepto de planetas enanos en que se incluyen astros que tienen muy poco en común como un asteroide rocoso del cinturón principal y algunos de los asteroides helados del cinturón de Kuiper. Con la propuesta final, las tres condiciones que tiene que cumplir un astro para ser considerado oficialmente planeta no dejan de ser enunciados artificiosos para incluir o no a Plutón. Posiblemente no cambiarán en mucho tiempo porque es muy poco probable que se encuentre algún nuevo astro en el sistema solar que pueda cumplirlas o que origine una polémica como la reciente. En cualquier caso, pasando de estos planetas enanos, y con los conocimientos actuales, además del Sol en el Sistema solar hay cinco o seis tipos de astros, independientemente del criterio cambiante de la U.A.I. : Los 4 planetas gigantes gaseosos, los 4 planetas rocosos, los asteroides rocosos casi todos en el cinturón principal, los asteroides de hielo y roca del cinturón de Kuiper (entre ellos Plutón) situados más allá de la órbita de Neptuno y los núcleos cometarios de la nube de Oort. Por otra parte están los cometas que se pueden considerar astros de estos dos últimos grupos en una etapa avanzada de su evolución. |
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OTRAS DEFINICIONES Los argumentos empleados en el s. XIX para negar a Ceres el estatus de quinto planeta del Sistema Solar fueron su tamaño, inferior al del resto de planetas, y el descubrimiento de muchos otros objetos similares en órbitas parecidas. Se concluyó que se trataba sólo del mayor de los asteroides, suficientemente masivo para poder adoptar una forma esférica. Las dudas sobre Plutón son de la misma índole. La única diferencia es que, a diferencia de Ceres, Plutón ha sido un planeta durante décadas. Existe un conocimiento común, indiferente a los argumentos científicos, para el cual su clasificación es intocable. De hecho, incluso la Unión Astronómica Internacional (IAU) ha tenido que tranquilizar los ánimos asegurando que no se iba a destituir a Plutón. Resumiendo, pero sin llegar a ninguna conclusión. Si un planeta… … es un objeto redondeado por su propia gravedad, habría centenares. … debe orbitar alrededor del Sol, no se sabe qué hacer con los objetos que giran alrededor de otras estrellas. … gira alrededor de una estrella (no de otro planeta, eso lo hacen los satélites), los cuerpos libres cuya baja masa les impide ser estrellas o enanas marrones quedan descolocados. … tiene una masa superior a la suma de todas las masas de los objetos en una órbita parecida, Plutón deja de ser un planeta, ya que no es más masivo que todos los demás objetos del cinturón de Kuiper juntos. … se forma a partir de planetesimales, mejor no averiguar nunca que alguno de los planetas del Sistema Solar se atrevió a formarse de un modo distinto. … no quema deuterio, todas las rocas del Universo pasan a ser planetas. … aguanta una atmósfera, Plutón se salva, pero Mercurio no. En cambio, Titán (luna de Saturno) podría ser un nuevo fichaje. … tiene satélites, Mercurio y Venus son descalificados. Por suerte, no se trata de condiciones excluyentes, pues podrían descartar a la misma Tierra. O no, al fin y al cabo la definición clásica de planeta se dedujo a partir de sus características, con alguna concesión a los cuerpos similares más cercanos. Quizás haya que hacer más concesiones en 2015, cuando la misión de la NASA New Horizons (Nuevos Horizontes) llegue a Plutón y su luna Caronte. De confirmarse que Plutón es un planetoide más, ello podría implicar un aumento del número de planetas con la incorporación de Varuna, Quaoar, 2004 DW, Sedna…y seguramente muchos otros si se aplica la política de "o todos o ninguno". |
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