PERSEIDAS 2010. Abierto hasta el amanecer.
Domingo, Agosto 15, 2010 by aavbaenAunque la previsión de la tasa meteoros/hora para este año estaba en parámetros normales, las condiciones de observación para Europa -máximo tradicional entre las 02:00 y las 04:00 (hora local) más ausencia de Luna toda la noche- y las malas predicciones meteorológicas para el norte cantábrico nos animó a organizar una “escapada” al estilo de las que hicimos entre 1999 y 2002, cuando la lluvia de las Leónidas estuvo en pleno auge de actividad.
Ya desde el lunes, Meteoblue y Meteosim nos indicaban que la zona con más posibilidades de cielo despejado, y a una distancia prudente, se situaba entre Tudela y Ejea de los Caballeros. El miércoles por la tarde el área de cielo despejado se estrechaba más y se centraba en la población aragonesa de Ejea de los Caballeros.
Finalmente, el grupo formado por Kruchi, Isabel, Gaiza, Karmelo y yo. Cargamos todos los trastos en dos coches y salimos de Bilbao a las 18:30, dirección a Tudela, esperando haber tomado la decisión acertada.
Tras pasar Subijana vimos el primer trozo de cielo azul y ,según circulábamos por la Rioja, los claros se iban haciendo más grandes y nuestro optimismo iba en aumento. Paradita en Calahorra para tomar un cafelito y echar un último vistazo en el portátil a las predicciones y al vídeo en Sat24 por si teníamos que cambiar de dirección. Ejea de los Caballeros seguía siendo la mejor opción.
Llegamos a Tudela y nos encontramos con el cielo parcialmente nublado. Cogimos la carretera hacia Ejea y las nubes se limitaban a cubrir el horizonte oeste. Ya había oscurecido bastante así que a unos 12 km, zona sur de las Bardenas, encontramos una entrada a una pista parcelaria que tenía una zona amplia donde poder aparcar. Quizá demasiado cerca de la carretera pero esperábamos que a partir de la media noche el tráfico no molestara mucho.

Lugar donde se hizo la observación.
Sobre las diez menos cuarto nos bajábamos de los coches. La temperatura ronda los 17º pero un ligero viento nos obliga a empezar el ritual de colocarnos una capa de ropa encima de otra.
Con una sonrisa dibujada en la cara miramos a Venus, Saturno y Marte que nos daban la bienvenida. A pesar de no estar totalmente oscuro, la Vía Láctea surcaba todo el cielo de Norte a Sur y Scorpio nos parecía más grande de lo normal. Un magnífico bólido surcó el cielo a baja altura, paralelo al horizonte este, y se deshizo en varios trozos. ¡Los 260 km recorridos habían merecido la pena!
Tras dar buena cuenta del bocata movimos los coches para hacer una especie de parapeto que nos protegiera de las luces de los coches y montamos la “cama cuadrada”, como la llama Kruchi, sujetándola bien con unas cuantas piedras para evitar que se la llevara el viento. Después de tantos años, iba a ser mi primera observación de meteoros tumbado en el suelo y he descubierto que tiene una ventaja: en esa posición, el porcentaje de cielo que puedes abarcar sin mover mucho la cabeza es mayor que si estás de pie, sentado, o recostado en una hamaca de playa.

De izquirda a derecha: Karmelo, Isabel, Kruchi y su perrita Luna, Eduardo y Gaizka. (Foto: Gaizka Murga)
Cafelito con leche, cola cao, galletas y…… ¡a tomar posiciones!
Gaizka , reportero gráfico oficial, tomando fotos. Isabel se acomoda en su tumbona. Karmelo, Kruchi y yo tumbados en las esterillas. Todavía no necesitábamos los sacos.
Empezamos a ver algunas perseidas y unos pocos meteoros que vienen de la zona del Cisne y que son bastante brillantes. Kruchi y yo no podemos resistir la tentación y comenzamos a recorrer lentamente la Vía Láctea con los prismáticos 10X50. Paseamos sin rumbo fijo por el Cisne, La Lyra, el Águila, Cassiopea, …………… Una nebulosidad por aquí, un pequeño cúmulo abierto por allí,………………
Tumbados en el suelo, con la inmensidad del cielo sobre tu cabeza, a simple vista o con unos pequeños prismáticos……. Sensaciones que no encontrarás mirando por un ocular y que es recomendable recuperar de vez en cuando.
De repente, un satélite aparece en el campo de mis prismáticos. Es de órbita polar y parece normal. De repente varía de brillo y….. ¡flash! Les aviso a los demás. Lo observo a simple vista y emite otro flashazo. Lo vuelvo a enfocar con los prismáticos y veo cómo disminuye su luz., vuelve a aumentar y emite otro flash. Así dos veces más hasta que desaparece
-¡Nos estarán sacando una foto! -dice Kruchi.
Nunca habíamos visto algo así. Me imagino que esos cambios de luz se deben a la rotación del satélite sobre su eje y la incidencia de la luz solar en algún material más reflectante que otros.
-¡Una por allí! -grita Isabel.
-¡Alaaa! -dice Kruchi.
Caen meteoros con momentos de más actividad y otros de calma. Vuelve a soplar una ligera brisa y empezamos a notar un poco más de frío. Buen momento para coger los sacos de dormir.
Una impresionante perseida cruza el cielo en dirección noroeste. No llega al brillo de un bólido pero ha recorrido unos 100º atravesando el zenit.
El viento vuelve a soplar y algunas nubes aparecen amenazantes. Afortunadamente desaparecen en poco tiempo y volvemos a tener el cielo despejado.
¡Otro bólido con rotura al final del recorrido! Cruza el cielo paralelo al horizonte noroeste pero en sentido contrario a las perseidas.
Entre las 00:00 y la 01:00 (hora local) disfrutamos de momentos con bastante actividad meteórica. Entre las 02:00 y las 03:00 hay algún otro momento más activo. Luego la cosa decae bastante y los momentos de calma son más duraderos. Tenemos la sensación que la actividad de las Perseidas ha sido más baja de lo esperado. Quizá sea una falsa apreciación debido a la escasez de meteoros brillantes
Auriga, Tauro y las Pleiades hace rato que nos acompañan. Castor, Betelgueuse y Bellatrix asoman por el este.
Isabel y Karmelo llevan un rato en el coche y, en uno de esos momentos de calma, Gaizka y yo nos quedamos un poco adormilados. En mi caso, unos minutos de sueño que no sirven de mucho para el viaje de vuelta.
Kruchi, la única que se ha mantenido alerta, nos dice que ha visto otro bólido muy brillante y con explosión final.

Orión al amanecer. (Foto: Gaizka Murga)
Sobre las 05:30 el cielo queda parcialmente cubierto por nubes poco densas. Por el Este aparece la primera luz del alba y decidimos dar por finalizada la observación. Nos tomamos un reconfortante café con leche acompañado de alguna galleta, recogemos el campamento y nos ponemos en marcha. Todavía nos queda algo más de dos horas de viaje antes de volver a nuestras confortables camas.
Eduardo Rodríguez
AAV_BAE







