Curiosidades de la Luna

 

Hola a todos/as

Leyendo por enésima vez los seis tomos de “Historia de las Constelaciones” de Alberto Martos (Ingeniero Técnico de la Estación de Seguimiento de Satélites de INTA-ESA, en Villafranca, Madrid) y editado por el Equipo Sirius, S.A en 1992, en el Tomo IV, relata la historia de la batalla de la ciudad de Pýdna, al oeste del golfo de Salónica en la que “romanos y macedonios”, enfrentados los bandos, los primeros conquistaron el sitio.

Conquista que supuso el inicio de la romanización de los vastos conocimientos griegos en el campo amplio del Saber, además de su territorio. Pero lo que me trae a colación este trabajillo, no son los pormenores de esta lucha, sino, el dato curioso de un cráter lunar llamado Sulpicius Gallus, situado al oeste del Mar Serenitatis junto a los Montes Haemus, al sur de la Rima también llamada Sulpicius Gallus.

Todos los aficionados a la Astronomía sabemos que, los nombres adoptados por la Unión Astronómica Internacional de los cráteres lunares corresponden a personajes históricos, grandes descubridores, astrónomos, físicos, filósofos, naturalistas, etc., que nos legaron sus vastos conocimientos, en los que se fundamentan los avances tecnológicos al día de hoy.

Conocemos sus nombres, pero difícilmente encontramos respuesta del motivo por el que fueron importantes para la Ciencia y ser nominados en la Luna. Muy pocos, por no decir ningún tratado lunar, nos informa de sus vidas y actividad a la que se dedicaron, excepto en aquellos trabajos específicos en Historia e investigación del pasado o presente del desarrollo de la Ciencia.

¿Quién fue Sulpicius Gallus, cuyo nombre completo era Caius Sulpicius Gallus y que papel jugó en la batalla de Pýdna, cómo para ser nominado con su nombre un cráter lunar?

 

Lucius Aemilius Paulus es el general que mandaba el ejército romano en la batalla de Pidna e iba acompañado de otro cónsul que es el protagonista del nombre del cráter lunar, Caius Sulpicius Gallus.

El atardecer de aquel 21 de Junio del 168 a.C, los romanos se sintieron impresionados ante el griterío que producían los macedonios. Pero esa noche de Luna Llena, sucede un presagio desfavorable para ambos bandos. La Luna se levanta sobre las aguas del golfo, enorme y amenazadoramente roja (ilusión óptica del cerebro y el color rojizo que se observa durante los eclipses es debido a la refracción de la luz solar en la atmósfera de la Tierra) sobrecogiendo el ánimo de romanos y macedonios, en la víspera de la batalla alterando el curso de la Historia. El relato del acontecimiento astronómico y militar fue recogido por varios historiadores romanos, de los que no voy a tratar en este relato.

Para los macedonios la visión del fenómeno, fue intenso de terror e incluso de la muerte de su Rey, como así vaticinaron algunos de sus sabios, incluyendo a su Rey que se piró de la batalla para realizar sacrificios a su Dios y llevándose de paso la “pasta”.

En el campo romano también se padeció de terror supersticioso ante el fenómeno astronómico, pero al día siguiente antes del inicio de la batalla el general Aemilius Paulus, no dudó en explicar a la tropa, que no había ningún prodigio en lo acontecido, explicando que lo ocurrido se repite siempre en determinados períodos, cada vez que el Sol estuviera colocado de modo que no pudiera iluminar la Luna por interponerse la Tierra entre los dos astros, desmitificando el cónsul, el significado supersticioso en una arenga en el “ praetorium”(campamento romano cuadrangular) ante toda la tropa.

Pero Cicero uno de los historiadores de aquella batalla entiende que el acompañante del general militar, el cónsul Caius Sulpicius Gallus, conocía desde muy joven un instrumento llamado sphaera, parecido a un planetarium, y que perteneció a Arkhimedes y que despertó en él su interés por la Astronomía, cuyos movimientos permitía representar y predecir los eclipse lunares, siendo Gallus, aunque no lo cite expresamente Cicero, el verdadero autor de la explicación, sino de la predicción del fenómeno a los soldados, aunque como bien afirma el autor de estas historias, sus palabras estuviesen avaladas por el prestigioso militar Aemilius Paulus.

Este es el motivo por el que la Unión Astronómica Internacional, nominó con su nombre este cráter en la Luna, siendo su diámetro de unos 12,2 Km. Y alcanzando sus murallas unos 2.160mts.

Su observación comienza a partir de Cuarto Creciente en perfectas condiciones y en sus alrededores existen formaciones geológicas de todo tipo para ser visitadas y disfrutar de las visiones tan excepcionales que nuestro satélite natural nos depara a las/los astrónomas/os lunáticos. Espero que esta historia del cráter lunar sea de vuestro agrado y gusto. Con el deseo de noches despejadas y buenos cielos me despido.

Saludos astronómicos.

Juan A. Somavilla  

AAV-BAE